Por torpe que sea, no se extraviará

torpe que sea

No todos pueden ser doctores, artistas o deportistas, no todos podemos ser abogados, ingenieros o periodistas, es algo que todas las personas tienen que aceptar en algún momento, sin embargo, sí existe algo que todos deberían ser, sí existe algo por lo que todos deberían esforzarse, donde no hay raza, posición o nacionalidad que lo restrinja. Me refiero a la voluntad de Dios para los hombres “ser verdaderos hijos de Dios”, digo verdaderos porque muchos se creen hijos de Dios, pero no practican lo que enseñan las escrituras, es más su estilo de vida no refleja ni siquiera que tienen de temor o respeto a Dios.

Por torpe que sea, no se extraviará: Sí así como lo lee, la salvación que Dios provee por medio de su Hijo Jesucristo, no está dirigida a un grupo selecto de personas, tampoco es indispensable una preparación académica o tener un súper intelecto, el evangelio de Cristo puede ser entendido claramente por cualquier hombre o mujer que abre su corazón y está dispuesto a escuchar la Palabra de Dios, una clara exposición del evangelio es lo único que llega al espíritu de cualquier persona, aunque esto no garantice un nuevo nacimiento. Los jóvenes de hoy creen que eso de ser cristianos es para los adultos mayores, muchos abuelos quieren seguir atados a las tradiciones, los niños sólo quieren jugar y divertirse, también están los que creen que el evangelio no es para ellos y los que plantean que es imposible vivir como Dios pide. Si encuestamos a 100.000 personas, la gran mayoría apoya que Cristo no es necesario en sus vidas, podemos escucharles agradecer al destino, a la suerte, a los astros, a santos, vírgenes, a la casualidad, a la ciencia, a políticos, a una empresa, a papá y mamá pero por ningún lado escuchas un reconocimiento a Jesucristo. Aquel que es el único digno de adoración, sólo es pronunciado cuando estudian historia (a.C y d.D) 

Isaías 35:8b El que anduviere en este camino, por torpe que sea, no se extraviará.

El tema central del libro de Isaías es “La salvación por la fe” y si estudiamos el capítulo 34 nos daremos cuenta que habla del juicio final sobre los malvados (el destino espiritual de los enemigos de Dios) y viendo hacia adelante, el capítulo 35 nos muestra la redención final de los justos (su remanente). La parte final del versículo 8 nos enseña que una persona que permanezca constantemente en sus caminos, una persona que realmente ha tenido un nuevo nacimiento, puede perseverar hasta el final de la carrera, por más sencilla o básica que sea la mente del hombre, podrá asimilar lo que Dios nos demanda en nuestra nueva naturaleza. Muchos hombres por toda la historia han querido por medio de filosofías, psicología, la lógica humana y hasta el ocultismo, demostrar que Dios no existe o que la salvación es sencillamente un mito que inventaron unos cuántos escritores, pero sólo expresan ideas disparatadas que van en contra de lo evidente, por ejemplo: El hombre desciende del mono, el universo se formó a partir de una explosión, existen los extraterrestres etc.  Si usted piensan que la Biblia es un libro cualquiera le invito a leer en esta misma página el siguiente tema: “La Biblia es la Palabra de Dios lo creas o no”

El que realmente ha nacido de nuevo, entenderá de dónde lo salvó Jesucristo y querrá compartir con sus familiares y amigos su nueva forma de vivir, ya que lo que busca es agradar a Dios, el evangelio NO ES una religión más, salvar nuestra alma es la decisión más importante de nuestra vidas, sin embargo eso no es una confesión positiva ni unas palabras mágicas, más bien rendimos nuestra vida al señorío de Cristo y buscamos obedecer absolutamente su Palabra. Nunca será una salida aceptar cualquier clase de falsedad porque esto no le abre caminos verdes, al contrario, lo lleva a alejarse más de la salvación (Proverbios 14:12; 16:25) no piense ¡Esto no es conmigo! o ¡No creo que Dios sea tan malo!… Buscar soluciones humanas de un problema espiritual, no se lo puede recetar un doctor.

Por torpe que sea, no sea no se extraviará: Este pasaje tampoco es un versículo para que usted se relaje y descuide su santidad, es todo lo contrario, hay una seguridad total en que si yo me esfuerzo por seguir las pisadas del maestro, si yo tomo la cruz y le sigo, si yo abandono al mundo y sus placeres, si yo no permito que nadie quite de mi vida el lugar que a Dios le corresponde, me espera una corona de vida cuando Cristo venga por su iglesia o cuando parta de este mundo. Quizás usted estudió con personas que parecían no entender la clase, cuyas preguntas al profesor daban la sensación que su mente no estaba en el aula, pero al final del año, muchos de los que parecían “despistados o distraídos” pasaban de año y se graduaban, ¿cómo sucedió esto? quizás iban más lentos que los demás, no comprendían mucho al momento, pero tuvieron convicción de lo que querían alcanzar. Algo similar pasa dentro de las iglesias, muchas veces las personas más sencillas, humildes y sumisas, que reconocen sus capacidades y limitaciones, son las que permanecen fiel en la congregación, son los que no se cansan de servir en la casa de Dios, son los que siempre están dispuestos a aprender y a ser corregidos, son hombres conforme al corazón de Dios porque pueden pecar, pero no se revolcarán en el lodo, podrán pecar en algún momento, pero no descansarán hasta ponerse a cuentas con Dios, siempre estará en ellos el temor, el miedo, el respeto a la santidad de Dios, no son de los que retroceden porque han sido cimentados en la roca.

Por torpe que sea, no sea no se extraviará: No te preocupes si el mundo te llama torpe o tonto por buscar la entera santificación, el mundo considera locura el mensaje de la cruz (1 Corintios 1:18) pero nosotros estamos seguros de a dónde vamos, Cristo le ha dado sentido a nuestra vida, porque si algo es seguro para todos, es la muerte y nuestro tiempo en la tierra es muy breve. Amigo/hermanos no juguemos la ruleta rusa con la salvación, la puerta estrecha y el camino angosto nos depara un transitar de aflicción, padecimientos, luchas y adversidades, los pocos que la encuentran son los que están dispuestos a sufrir, a pasar pruebas o hasta morir por la fe, más temprano que tarde veremos el resultado de ser luz en este mundo, de sembrar el evangelio para que otro se salven, definitivamente no habrá mayor gozo que reunirme con mis hermanos en la fe, de saber que fuimos fieles al Señor y que a pesar de caer en algunos momentos, nunca nos apartamos del camino, cuando allá se pase lista, a mi nombre yo feliz responderé

Ismael Quevedo     

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