¿Estás crucificando tu carne y tus pasiones?

carne

“Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.” (Gálatas 5:24)

No hay duda alguna que estamos en la generación más inmoral de todos los tiempos, estudiar la vida inmoral de los romanos y compararlo con lo que se vive y se ve el día de hoy, los romanos parecerían puritanos delante de esta generación, sexo por todas partes, las mujeres viven para el desnudo y el exhibicionismo, las vulgaridades, la corrupción mental, la falta de pudor en personas mayores y jóvenes, y la abierta idolatría al cuerpo y a toda clase de pasiones bajas que hay, son el pan de todos los días en este mundo. Es un mundo sucio, muy sucio, de la cual, es realmente una titánica lucha vivir limpio estando en medio de ella. Allí es donde cobra mucho sentido este texto del Apóstol Pablo: “Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.” (Gálatas 5:24)

 
La lucha contra la carne es algo que ningún verdadero cristiano puede negar, y quien osa a negarlo ya daría por sentado que no es cristiano todavía. El mundo y sus pecados es actualmente es como un gran imán y aunque usted no lo crea cada cristiano es como un clavo. No sentirse atraído por ese gran imán, tratando con toda sus partículas de atraernos hacia él, seria negar que somos clavos, es decir humanos. Todavía aunque salvos por gracia y posicionados en los lugares celestes con Cristo Jesús, mientras estemos en este cuerpo humano, atraído totalmente por las cosas humanas y aún por las cosas pecaminosas, esto será una realidad en nuestras vidas. Entonces ¿Qué hacemos? R= Muy simple mi hermano crucifique su carne (mátela) muera una vez para este mundo, nunca se le ocurra pensar que su carne deseará algo que agrade a Dios o lo haga a usted santo, eso jamás pasará. Una cosa es que el gran imán del mundo del pecado, de la lujuria, del sexo mundano, nos quiera arrastrar y otra cosa muy distinta es que los clavos (los Cristianos) no ejerzan ninguna resistencia y plácidamente se dejan arrastrar por el gran imán.

El problema de muchos cristianos, no es que el pecado los quiera arrastrar cada día, el problema es que no luchan para evitar eso, no hay guerra contra el pecado, sino temor a ella y cuando la influencia es mucho ceden, se dejan vencer sin ni siquiera haber dado ni un poquito de lucha. Por eso Pablo planteaba lo siguiente:

Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.
Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. (Gálatas 5:16-17)

¿Ven? Pablo dejaba bien claro que la carne nos iba a dar batalla, pero él nos pide que no lo satisfagamos, es decir luchemos por hacer lo opuesto a lo que nuestra carne desea. Ese es la lucha que muchos cristianos no quieren dar el día de hoy. 
Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. (Gálatas 5:19-24)

Y allí nos identifica todas estas cosas que hay en el mundo, que buscan ejercer influencia sobre nosotros y también nos plantea las cosas que podemos cosechar si de verdad libramos la batalla, por vencer la carne y que triunfé el Espíritu. Y entre esas dos realidades nos encontramos a diario, si le damos más prioridad y entrada a nuestras vidas a las cosas de la carne, nos guste o no produciremos todas estas obras que nos habla Pablo que son propias de una persona que cede ante los deseos de la carne. Pero si a diario luchamos por vivir una vida espiritual por medio de leer y estudiar la palabra, orar en intimidad con Dios, meditando 24×24 en su palabra. Nos guste o no, produciremos frutos propios de la semilla espiritual que hemos sembrado en nuestras vidas.

Conclusión: Hermanos ya es tiempo que entendamos que la carne nunca va buscar las cosas espirituales, la carne no quiere leer la Biblia, no quiere congregarse, no quiere orar, no quiere servir, no quiere evangelizar, no quiere a Cristo. Y lastimosamente muchos cristianos están esperando hacer estas cosas cuando su carne los anime ¡Esto nunca va pasar! por eso a la carne debemos matarla, Pablo en el v 24 dice algo definitivo: “Pero los que son de Cristo”. Y así es, allí está la diferencia, solo los que en verdad se consideran propiedad de Cristo, voluntariamente tomarán la espada del Espíritu que es la palabra de Dios y matarán la carne y cuantas veces sea necesario matarla, la mataremos, porque los que somos de Cristo estamos resueltos a nunca más dejarnos esclavizar por la carne, nunca más la carne volverá arrastrar a los que son de Cristo a practicar los peores pecados que puedan haber. Los que somos de Cristo hemos renunciado a la carne, para darle entrada al Espíritu de Dios en nuestras vidas, que en obediencia al Espíritu y fortalecidos por la palabra de Dios, seamos cada día un clavo que crezca y crezca y ese imán (el mundo) empiece a verse diminuto ante el gran clavo que Dios ha hecho de nosotros. Entonces cuando eso llegue, sentiremos una mínima atracción de ese pequeño imán, pero más nunca tendrá tanta fuerza para arrastrar hacia ella, al mega clavo que Dios ha hecho de nosotros por su Espíritu Santo.

“Solo un cristiano débil, termina siendo arrastrado por el mundo”

Hermanos crucifiquemos la carne y las pasiones, vivamos para Dios y para las cosas que nutren nuestro espíritu,  el mundo será un mini mundo delante de mega cristianos alimentados de la palabra de Dios.

David Durelia

4 comentarios sobre “¿Estás crucificando tu carne y tus pasiones?

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