“La humildad, una virtud de los justos”

humildad

 

Proverbios 29:23 “La soberbia del hombre le abate; Pero al humilde de espíritu sustenta la honra” En pocas palabras el orgullo o la soberbia del hombre, lo terminará humillando, más el de espíritu humilde obtendrá honores. Sin duda alguna la humildad debe estar presente en la vida del creyente, pues  es todo lo contrario a la soberbia, rebeldía y orgullo que son características del mismo satanás (Isaías 14:13-14 Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo)

Humildad: Es la virtud que consiste en conocer las propias limitaciones, debilidades y actuar de acuerdo a tal conocimiento. En la Biblia sin duda alguna tenemos ejemplos de grandes hombres a los que Dios usó, pero que ninguno se atrevió a creer que los milagros, las señales, los mensajes de parte de Dios y las profecías, venían de ellos mismos, ninguno se llegó a creer superior a los demás o pensar que sin ellos la obra cesaría, ellos entendían que eran personas comunes y corrientes que decidieron obedecer al Dios todopoderoso, y estaban conscientes que todo su trabajo y ministerio, apuntaban a uno sólo “Jesucristo”

1 Reyes 18:36-37 Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas. Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos)

Hechos 3:12-13 Viendo esto Pedro, respondió al pueblo: Varones israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto? ¿O por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a éste? El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando éste había resuelto ponerle en libertad

Lamentablemente hoy se puede observar un evangelio totalmente distinto, tenemos “Pastores y falsos apóstoles” que mencionan que Dios los tiene en esa iglesia, porque sin ellos la obra no avanzaría, otros expresan que tal es el poder que ellos tienen, que cuando caminan y se topan con la gente, las personas se caen porque no resisten la presencia, muchos en sus mensajes sólo hablan de ellos, de cómo alcanzaron tal y tal cosa, y lo que menos predican es de Cristo, y sin obviar el grupo que piensan que porque ellos decretaron o declararon tal cosa, se tiene que cumplir de esa manera, ¡Porque ellos son hijos del Rey! Esto amigos NO ES lo que enseña la Biblia sobre la humildad, yo leo de un Juan el bautista quien en su ministerio similar al de Elías, predicaba con denuedo sobre el arrepentimiento y preparación espiritual para la llegada del Mesías, y cuando le preguntaron los sacerdotes y levitas ¿Quién era? No dijo que era el ungido, y tampoco que era hijo del Rey, más bien se expresó como una voz, ni siquiera como una persona (Juan 1:23  Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías) y no conforme con esto, cuando comparó el bautizo que él hacía con agua, con el bautismo que haría Jesús, expresó su humildad y rendición total (Juan 1:27 Este es el que viene después de mí, el que es antes de mí, del cual yo no soy digno de desatar la correa del calzado) Fíjese bien la expresión, yo no soy digno de desatar las trenzas de su calzado, que diferencia con los que hoy se creen que Jehová junior.

Tampoco leo de un Pablo soberbio y orgulloso, todo lo contrario, su palabras demuestran que él ni siquiera asimilaba como Cristo en su soberanía lo escogió a él, siendo perseguidor de la iglesia, siendo tan pecador y malo, pero Jesucristo lo seleccionó para que fuese el último de los apóstoles (1 Corintios 15:9) y se encargara de llevar el evangelio a gran parte de los gentiles. En un conflicto que se presentaba en la iglesia situada en Corinto, Pablo interviene para aclarar que en ninguno de ellos tenían que poner sus ojos, y encaminar a la congregación a poner su mirada en Jesucristo (1 Corintios 3:4-5 Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales? ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor) ¡Qué diferencia a muchos pastores de hoy! que en vez de corregir a las ovejas por medio de la Palabra, siguen alimentando el error doctrinal, ¿Cómo es eso que las personas colocan ofrendas en los bolsillos de pastores? ¿Dónde aparece que si bendices al pastor todo te saldrá bien? Estas son herejías que si no se corrigen, seguirán infestando a todas las ovejas. Pero no todo termina allí, Pablo en 1 Corintios 4:1, expone un nivel de sumisión y humildad que no puede pasar desapercibido: Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios. La palabra “Servidores” tiene varios sinónimos en el griego koiné con el que se escribió el NT, como lo son: Doulos, esclavo; Oiketes, criado; Misthios, jornalero; Diakonos, siervo. Pero acá en el capítulo 4:1 la palabra servidores, Pablo la expone como trirremeos, que significan tres remos, ya que para la época en corinto se construían barcos con tres líneas de remos, y los que estaban en la parte más baja de la barca, eran esclavos que su única función era remar y remar, Pablo se compara de la misma forma como esclavo en el servicio de Dios, él se encuentra en el fondo de la barca, pero el capitán se llama Jesucristo  

Moisés también demostró humildad y mansedumbre, él entendía que dependía totalmente de Dios, (Éxodo 33:15) y por esto se esforzó para que los israelitas no abandonaran la ley y los estatutos de Jehová, en éxodo 32:7 Jehová le dice a Moisés “Anda desciende porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido, sin embargo Moisés no se sintió exaltado, ni grande entre el pueblo, más bien reconoce que la promesa divina que Dios hizo a los patriarcas, debía continuar (Exodo 32:11 Entonces Moisés oró en presencia de Jehová su Dios, y dijo: Oh Jehová, ¿por qué se encenderá tu furor contra tu pueblo, que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerte?) ¿Si podemos ver? Tú pueblo, que tú sacaste, Moisés reconocía que él sólo era un instrumento en las manos del Todopoderoso

No puedo cerrar la reflexión sin resaltar a Aquel que nos dio el máximo ejemplo de humillación delante de Dios, ¡Jesús! Fue el Hijo quien da la mayor demostración de sumisión, humillación y obediencia, reconociendo que se cumpliría la absoluta voluntad del Padre. (Mateo 26:39 Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú) ¿Cómo pues creemos que tenemos el poder de decretar algo? ¿Acaso somos mayores que el Hijo? Debemos aprender a orar pidiendo su voluntad (1 Juan 5:14)

(Filipenses 2:6-8 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz) Se humilló, Jesús se rebajó a la peor condición, “El ser humano” estando en su Gloria, no considero como excusa su trono, o el ser el Hijo de Dios, esto nos da una cátedra de humildad y supera infinitamente la de todos los hombres que han pisado esta tierra.

Conclusión:

La Biblia es clara en cuanto a los soberbios, los orgullosos, los altivos, bíblicamente ellos no tienen ni el respaldo ni el cuidado de Dios, cuando leemos personajes como Pablo, podemos notar su gran humildad y Dios se encargó de enaltecerlo, fíjese bien, 13 epístolas que conforman el Nuevo Testamento, fueron escritas por este hombre bajo la dirección e inspiración del Espíritu Santo. Moisés no sólo fue humilde, fue el hombre más manso que ha existido sobre la tierra (Números 12:3) Y tales fueron sus virtudes, que Dios dejó plasmado en las escrituras unos versículos que expresan cómo agradó Moisés a Jehová. (Deuteronomio 34:10-12 Y nunca más se levantó profeta en Israel como Moisés, a quien haya conocido Jehová cara a cara; nadie como él en todas las señales y prodigios que Jehová le envió a hacer en tierra de Egipto, a Faraón y a todos sus siervos y a toda su tierra, y en el gran poder y en los hechos grandiosos y terribles que Moisés hizo a la vista de todo Israel) Juan el Bautista tuvo el privilegio de bautizar al salvador, quedó registrado como el hombre que preparó el camino del Mesías, y que hasta su último día de vida, no se cansó de proclamar las verdades contra el pecado, ojalá hoy existieran muchos Juan.

Jesús mismo fue exaltado hasta lo más alto que existe, el Hijo unigénito de Dios merece toda Gloria y honra, él fue obediente a su Padre (Filipenses 2:9-10 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra) Está en nosotros como hijos de Dios, reconocer que somos hijos de Dios por adopción, nunca estaremos al nivel de Cristo porque Él si es Dios y nosotros como expresó Pablo, simples trirremeos

Mateo 5:5 Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.

Ismael Quevedo

Les dejó una canción para reflexionar

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