¡Hoy no puedo, mañana quizás!

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Esta respuesta es muy común cuando se les predica el evangelio a las personas, cuando se les invita a una iglesia o cuando tocamos el tema de la eternidad, principalmente en la juventud de hoy, porque expresan que ellos son muy jóvenes como para ser cristianos, que ahora es que tienen una vida por delante para disfrutar, y que quizás ya en sus días de vejez, considerarán buscar a Cristo.

Eclesiastés 3:1 Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.

Este capítulo de Eclesiastés, nos muestra una realidad que para nadie es un misterio, TODO en la vida tiene su tiempo, y a medida que van pasando los años, terminamos cerrando etapas en esta vida, nacemos, comemos, crecemos, nos desarrollamos, estudiamos, trabajamos, reímos, lloramos, ganamos, perdemos, compartimos o estamos solos, muchos se casan, forman una familia, disfrutan de ella, envejecen, y por último sin excepción llega la muerte. Ahora, teniendo claro que no todos alcanzan las mismas etapas,  que muchos pueden tener consecuencias diferentes, o que el entorno que los rodea puede afectar algunas decisiones, la Biblia es clara cuando se refiere a la URGENCIA que tiene el hombre para decidir dónde pasará la eternidad, la Biblia no titubea al momento de confrontar el pecado y demostrarnos que es necesario nacer de nuevo

¿Por qué no debemos despreciar las oportunidades que nos da Dios para ser salvos? He aquí no sabemos cuándo será nuestro último día, somos tan débiles, tan frágiles que muchos mueren por una intoxicación, por una virosis, por un accidente, por un infarto, por asesinatos, por una caída etc. Algunos inclusive mueren al instante, y no tienen tiempo para despedirse de sus seres queridos, es la realidad de la vida pero pareciera que este mensaje es ajeno para muchos.

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Lucas 12:16-21 También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios

Esta parábola muestra la realidad del que vive sin Cristo, una persona afanada por las cosas de la vida, más pendiente de sus riquezas, de su posición social, más preocupados por su carrera, por su trabajo, por su familia, por sus hobbies y pensando que vivirán 100 años. Pero Dios en su omnisciencia sabía que este era el último día de aquel rico, quien durante sus años nunca se preocupó por su vida espiritual, sino por sólo aquello que es perecedero, y que nadie llevará a su tumba.

Es tan URGENTE pensar en nuestra eternidad, que es la decisión más importante que tendremos en esta vida, dónde sólo hay un camino que conduce a la salvación (Juan 14:6) es tan prioritario buscar a Cristo, que la Biblia nos enseña que debemos acudir a la misericordia y gracia de Dios mientras pueda ser hallado (Isaías 55:6; Deuteronomio 4:29; 2 Crónicas 15:4) que el día de salvación es hoy (2 Corintios 6:1-2) que debemos cuidar la salvación con temor y temblor (Filipenses 2:12) que la salvación es sólo por medio de Cristo (Isaías 45:21-22; Hechos 4:12) que NO es por obras personales (Romanos 11:6; Efesios 2:9; Tito 3:5) la salvación es por gracia (Efesios 2:5; Tito 2:11) ella nos liberta del pecado (Mateo 1:21; 1 Juan  3:5) y de la muerte eterna (Juan 3:16-17)

Al final del libro de Eclesiastés, el Rey Salomón inspirado por el Espíritu Santo, termina con una contundente pero real conclusión de la vida (Eclesiastés 12:13 El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre) Nótese que dice TODO, por encima de cualquier actividad, por encima de tus sueños, tus planes y proyecto de vida, sino tienes a Cristo en tu corazón, tu vida no tiene sentido

Conclusión:

El que predica la Palabra de Dios de manera correcta, no lo hace para humillar y ofender a las personas, lo hace porque así nos mandó Jesucristo, para que unos sean salvos y para que nadie tenga excusa el día del juicio, así ignores el mensaje, así pienses que es fantasía, así creas que estamos locos, el cielo y la tierra pasarán, pero las palabras de Dios nunca pasarán (Mateo 24:35) sabemos que Dios en su soberanía y planes Divinos, permite que muchos en el transcurso de su vida escuchen el evangelio, y así como la gran mayoría lo rechazará, hay un remanente, que formará parte de la iglesia de Cristo, y que en su momento alcanzarán salvación por la fe y su genuino arrepentimiento, el detalle es, nadie sabe cuántas oportunidades Dios le puede dar, por eso analiza las consecuencias que puede tener el decir ¡Hoy no puedo, mañana quizás!

Ismael Quevedo

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