No matarás

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La Biblia en ninguna manera se contradice, porque Dios no se equivoca y no hay nada que lo sorprenda. Así que es muy importante cuando leemos en las escrituras, que si algo nos parece contradictorio, no debemos pensar que tiene errores, sino que posiblemente no estamos aplicando los métodos de interpretación Bíblica. Por lo general esta suele ser la reacción de aquellos que cuestionan y descalifican la Biblia, porque muchas cosas no les parecen lógicas y razonables, sin embargo el cristiano, por medio de la Biblia, la fe, la razón y bajo la dirección del Espíritu Santo, podrá comprender el consejo de Dios plasmado en las escrituras, que no puede ser entendido por un corazón corrompido que desprecia y rechaza la verdad de Dios.

El mandato no matarás se encuentra registrado en el libro de Éxodo 20:13 y Deuteronomio 5:17 e integra el grupo del segundo gran mandamiento que es amar a tu prójimo como a ti mismo. La expresión no matarás viene de la palabra hebrea “ratshaj” y significa matar a propósito, pero en un contexto bastante amplio, es decir no sólo cuando nos referimos a un asesinato por violencia, también es por desenfreno, ira o venganza. Esto incluye el suicidio, que en ninguna manera es aprobado por Dios, pues el individuo pone fin a su existencia física despreciando al autor de la vida. Pero la pregunta que queremos estudiar es ¿por qué si las escrituras son tan claras con respecto al asesinar, cómo el pueblo de Israel arremetía contra pueblos enemigos exterminándolos sin piedad? ¿Por qué esto no les era contado como pecado?

La respuesta es más sencilla de lo que parece, cuando la orden venía de Dios, no era pecado, puesto que era el instrumento de juicio que Dios usó para castigar la maldad, la iniquidad y el pecado de los pueblos paganos, inclusive muchas veces los israelitas fueron asesinados por sus vecinos enemigos porque Dios enviaba juicio a Israel, de modo que no podemos creer esa falsa enseñanza que el Dios del Antiguo Testamento era un Dios malvado y castigador, pero que en el Nuevo Testamento tenemos un Dios más amoroso. Lo otro que debemos entender es la enseñanza espiritual que tenemos del Israel del Antiguo pacto, por ejemplo, sabemos que Egipto representa el mundo e Israel, el pueblo escogido de Dios, si lo llevamos a la aplicación espiritual, todos los que salimos de la esclavitud del pecado, ahora somos pueblo de Dios, es decir la iglesia de Cristo, por tanto muchos actos fueron literales en aquella época, pero para nosotros hoy son ejemplos o tiene un significado espiritual y en el caso de matar sabemos que ningún verdadero cristiano, saldrá a quitarle la vida a otro, diciendo que Dios le dijo que lo hiciera.

Si estudiamos el libro de Génesis podremos obtener las siguientes respuestas, ¿De dónde surge la muerte espiritual? Génesis 2:16, 17 “Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás”. Dios quiso probar la obediencia del hombre, pero le alertó las consecuencias que tendría si le desobedecía. ¿Cuándo se establece la muerte física? Génesis 3:19 “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás” La muerte física no fue instantánea pero evidentemente vino por causa del pecado y Dios fue quien la estableció. Por tanto, Dios como creador y dador de la vida, es el único que tiene la potestad de poner fin a todo ser humano, de la forma en como Él lo haga, sin embargo, esto no anuló la capacidad de los hombres para asesinar, ni significó que respetarían dicho mandato (clara consecuencia del pecado). Nótese que la reacción de Caín al ver que su ofrenda no fue mirada con agrado, fue matar al que según él le quitaba el favor de Dios, fue eliminar a su competencia o darle una lección a Dios (Génesis 4:3-8). Pero inmediatamente que Caín pecó, vino juicio contra él de parte de Dios como consecuencia de su maldad (Génesis 4:10-12). No es que Dios arbitrariamente estaba castigando a los hombres como si se complaciera en la muerte del impío, cuando Dios sentenciaba a un hombre o a un pueblo a muerte, era porque esa persona o ese pueblo había ofendido su santidad, aun cuando había tenido misericordia y les había dado tiempo para que se arrepintiesen, en el caso del diluvio fueron 120 años, pero ni esta población ni las personas de Sodoma y Gomorra, llegaron a dar una señal de arrepentimiento, así que Dios no es injusto en ninguna manera, Él es amor, es bueno, compasivo y misericordioso, pero también, justo, santo y severo, si Él sólo fuera amor, pero no fuera justo, no sería perfecto pues iría en contra de su naturaleza que sabemos que nunca cambiará (Inmutable).  

Dios siempre ha sido quien sentencia el juicio, (Génesis 6:3, 7; 15:14-16; 18:20,21; Deuteronomio 13:15, 16; 20:16-18; Josué 6:16-21). Pero cuando alguien por decisión propia, cometía una asesinato, era juzgado y castigado por Dios, tal como sucedió con David al planificar la muerte de Urías. Los israelitas no tenían licencia para matar a nadie de entre su propio pueblo ni contra sus enemigos, pero si la orden venía de Dios, ellos tenían que obedecerle, leamos lo que sucedió cuando el pueblo construyó un becerro de oro:

Éxodo 32:25-28 Y viendo Moisés que el pueblo estaba desenfrenado, porque Aarón lo había permitido, para vergüenza entre sus enemigos, se puso Moisés a la puerta del campamento, y dijo: ¿Quién está por Jehová? Júntese conmigo. Y se juntaron con él todos los hijos de Leví. Y él les dijo: Así ha dicho Jehová, el Dios de Israel: Poned cada uno su espada sobre su ; pasad y volved de puerta a puerta por el campamento, y matad cada uno a su hermano, y a su amigo, y a su pariente. Y los hijos de Leví lo hicieron conforme al dicho de Moisés; y cayeron del pueblo en aquel día como tres mil hombres

Por otra parte debemos conocer que Dios ordenó la destrucción de los cananeos no sólo por su maldad que había llegado a su punto más alto, sino porque eran pueblos enemigos de Israel su nación escogida, de modo que el castigo viene tanto por su degradada sociedad como su intención de destruir a Israel. Adicionalmente Dios prometió que maldeciría a todos aquellos que maldijesen a Israel (Génesis 12:3) y cumpliría el juramento que le hizo a los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob (Deuteronomio 9:5) de introducir a Israel a la tierra de Canaán. En algunos casos destruyó a los enemigos mediante batallas con Israel, pero en otros mostró su infinito poder como cuando ahogó al ejercitó de Faraón en el mar rojo. Ya entendiendo que Dios es quien da y quita la vida (Deuteronomio 32:39; 1 Samuel 2:6; 2 Reyes 5:7; Juan 5:25-29; 11:15; apocalipsis 1:18) podemos concluir lo siguiente:

  • Las escrituras no aprueban el homicidio, ni suicidio, ni ninguna práctica que le ponga fin a un ser humano (aborto, eutanasia)
  • Dios no es un genocida, los cananeos y todos los pueblos que fueron y serán juzgados por Dios, recibieron un castigo como consecuencias de sus pecados y depravaciones, por ejemplo, los cananeos no sólo eran idólatras, también practicaban el incesto, la prostitución sagrada, el adulterio, la homosexualidad, la bestialidad y sacrificaban a sus hijos vivos, ofreciéndolos a sus dioses paganos, de modo que desde el más grande hasta el más pequeño, eran profundamente pervertidos.
  • Dios fue misericordioso con estos pueblos, ya que en el caso de los cananeos les dio 400 años para que se arrepintieran (Génesis 15:16)
  • Salvó a aquellos que realmente se arrepintieron o eran justos como el caso de Lot con la destrucción de Sodoma y Gomorra (Génesis 19), pero también a Rahab y su familia en la destrucción de Jericó (Josué 6:17)
  • Dios no se complace con la muerte del impío (Ezequiel 18:21-23; 33:10, 11; 1 Timoteo 2:4; 2 Pedro 3:9)
  • Quien haya cometido un asesinato no significa que ya no puede recibir perdón de Dios, si realmente experimenta un genuino arrepentimiento, Jesucristo perdona sus pecados y lo limpia de toda maldad, aunque no signifique ser librado de las consecuencias.
  • El Nuevo Testamento no sólo nos deja claro que es pecado quitarle la vida a otro ser humano (Mateo 5:21; 19:18; Lucas 18:20; Romanos 13:9; Santiago 2:11), sino que Jesús extiende más el concepto de homicidio en el plano espiritual, Él dijo: Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego”. Mateo 5:21, 22. En otras palabras Jesús dijo, también es quebrantado el mandamiento cuando por los sentimientos, pensamientos o palabras nos dirigimos a nuestros hermanos con odio, desde la expresión más simple hasta la más envenenada. El apóstol Juan habló con relación a este tema “Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.” (1 Juan 3:15). Así que no sólo alguien es homicida cuando se asesina, el llamar fatuo del griego morós (tonto, idiota, ignorante, insensato) refleja que esa persona NO tiene amor hacia su hermano, y el que no ama a su hermano permanece en muerte, un ejemplo similar al que adultera con alguien en su corazón.

 

#Labiblianosecontradice

Ismael Quevedo

 

¿Todo me es lícito?

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1 Corintios 10:23 Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica

Este es uno de los pasajes más utilizados en las escrituras cuando alguien trata de justificar ciertos actos en su vida, lo exponen como si Dios dijo: ¡Eres libre de hacer lo quieras! Pero considera que no todo te es provechoso. ¿Será este el significado que muchos le quieren dar a este pasaje? ¿Acaso la libertad cristiana, significa permiso de hacer cualquier cosa pero con precaución? La palabra lícito en nuestro idioma significa: Que está de acuerdo con la razón o con lo que se considera justo o razonable. La RAE lo define como: Justo, permitido, según justicia y razón. Nótese bien, es “justo”, “permitido”, según la “justicia y razón”. De modo que si ante la justicia terrenal, cierta acción, no es consideraba ilícita o ilegal, o peor aún, si según nuestra razón, no es algo malo, entonces no hay ningún pecado en ello, muchos dicen que mientras las personas tengan su consciencia tranquila, todo está bien. Ahora sabemos que las personas que viven en el pecado, van a pensar así, recuerden que ellos aún están bajo el dominio del príncipe de este mundo (2 Corintios 4:4; Efesios 2:2; 1 Juan 5:19; Apocalipsis 12:9) y que no sólo son esclavos, sino que les hace pensar que todo lo que ellos hacen, es válido y correcto, que ha difundido un movimiento humanista que está totalmente en contra de Dios y su ley moral. Pero para aquel que por la Gracia de Jesucristo, ha sido salvo del pecado, que ahora tiene la mente de Cristo y que ha nacido de nuevo, este tipo de frases, expresiones y costumbres, deben quedar desechadas totalmente, si es que en verdad vivimos bajo la guía del Espíritu Santo y bajo la autoridad de la Biblia.

Cuando estudiamos las escrituras, podemos ver que desde el capítulo 8 al 11:1, habla sobre las libertades cristianas, pero no en el contexto de hacer lo que nos parezca, o si según nosotros no es malo, Pablo aborda específicamente el tema de la comida sacrificada a los ídolos, ya que para este tiempo los griegos y los romanos pensaban que las personas podían ser poseídas o invadidas por espíritus malignos, así que al ofrecer comida a sus dioses, “ellos” los librarían de los demonios y también purificarían la carne que eran usadas para sus rituales y festejos paganos. Sin embargo, algunos cristianos de la iglesia en Corinto, que creyeron durante los 18 meses que Pablo estuvo con ellos, sabían que comer alimentos comprados en los mercados, aún si hubiese sido ofrecido en otro momento a dioses paganos, no les sería contado como pecado. Pero conociendo Pablo, que dentro de la iglesia, también existen creyentes más débiles en la fe, exhortaba a los hermanos más maduros a abstenerse de comer este tipo de alimentos, si esto se podía convertir en una confusión o tropiezo para los más débiles (1 Corintios 8:5-13). En el capítulo 9 hace referencia a que él como apóstol de Jesucristo, teniendo como prioridad, llevar el evangelio a todos los que pudiese, indica que su ministerio estaba por encima de sus deseos personales, trabajando de forma voluntaria en muchas oportunidades para no ser de carga a los hermanos, pero que en ocasiones era sustentado por las iglesias, aunque no significaba que su ministerio, era por motivos económicos, (1 Corintios 9:3-16) nunca pretendió ser superior a los demás, ni puso barreras por las creencias y prácticas de los hombres, porque él estaba decidido a predicar la verdad, con el anhelo que algunos se salvaran (1 Corintios 9:18-23). Más adelante el capítulo 10, donde se encuentra el versículo del tema, Pablo amonesta contra la idolatría, advirtiendo a los corintios sobre no sentirse tentados a jugar con prácticas idolátricas de sus vecinos, porque existe un peligro real, no imaginario, enseñando que el castigo y las consecuencias que tuvo Israel en el tiempo de Moisés, quedaron escritas para que nosotros no cometamos los mismos errores (1 Corintios 10:1-6). Alertó a los Corintos a no participar de la idolatría en la que muchos habían caído, porque esto fue lo mismo que hicieron los israelitas en Éxodo 32:6, donde murieron unos 3000 hombres y otros fueron heridos por mano de Jehová (Éxodo 32:28, 35). Pablo también señala en el v8, “ni forniquemos” como algunos en Israel lo hicieron, pero no se refiere metafóricamente a fornicar con los ídolos en el plano espiritual, sino en el propio acto sexual que Dios también aborrece, la palabra griega usada aquí es “porneuo” que significa cometer fornicación o actuar de prostituta. En corinto este tipo de actos era común, pues en el culto a la diosa afrodita, la prostitución era parte del ritual. Tampoco se debe tentar ni murmurar contra Dios (v9-v11). Más adelante Pablo aclara que debemos tomar muy enserio la vida cristiana, no pensar que podemos andar con Dios y con el mundo a la vez, tocando el tema de la Santa Cena, aclara: ¡lo que el mundo llaman ídolos, son realmente demonios! lo impuro en sí no es comer la carne que se usó con estos fines, deben abstenerse de participar en la mesa del Señor, si también beben de la copa de los demonios (v15-v22).

Y después de un conocimiento un poco más claro del contexto, ahora leemos nuevamente el versículo 23 “Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edificaPablo está diciendo, algunos se escudan en la frase, o se dice “todo me está permitido” o “se me permite hacer cualquier cosa” pero Pablo responde, pero NO todo conviene, NO todo edifica, en eso no consiste la libertad cristiana, NO es que ahora tenemos excusas para pecar, porque más bien los siguientes versículos nos dan unos principios importantes que debemos imitar sobre la libertad en Cristo:

  • Edificación antes que conveniencia (v23)
  • Buscar el bien de los demás (v24)
  • Libertad sobre el legalismo (v25-v27)
  • Sumisión mutua en lugar de condenación (v28-v30)

Hermanos la libertad cristiana no consiste en imitar prácticas que hay en el mundo dándole un toque espiritual, no es imitar al mundo porque ya no debo estar tan directamente relacionado con él, por estos pasajes mal interpretados tenemos un grupo de “cristianos” escuchando música secular, tatuándose pasajes bíblicos, asistiendo a fiestas y conciertos donde en nada se Glorifica a Dios, colocándole una letra dizque cristiana, a una música creada con el fin de promover el pecado, viendo programas con trasfondos satánicos o con alto contenido sexual, porque ellos dicen: “Todo me es lícito, pero no todo me conviene”. Hermanos no caigan en el engaño de este cristianismo falso, suavizante del pecado, amador del mundo y sus deseos, la Biblia no enseña que el cristiano puede frecuentar sus antiguas andanzas, pero con madurez, ni que aún, cuando existan cosas que no sean pecado, pero que no edifican, las debamos abrazar. Note lo que Pablo escribe en 1 Corintios 6:12Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna, él no se está contradiciendo con los versículos anteriores (v9-v10) todo lo contrario, aclara que muchos de la iglesia en corinto y en nuestros tiempos, éramos semejantes y hacíamos tales prácticas, pero que ya hemos sido perdonados, justificados y santificados, en el nombre de Jesús y por el Espíritu de Dios, por eso la Biblia nos enseña en los siguientes versículos del capítulo 6, que nosotros podemos glorificar a Dios con nuestros cuerpos, no es que le damos comida al espíritu, pero pecado a la carne para que esté satisfecha, Pablo dice todo me es lícito, porque realmente no había algún impedimento o barrera al momento de hacer algo, no es que el pecado se alejaría de Pablo, o las tentaciones huirían de él, es el mismo sistema del mundo que seguirá seduciendo al cristiano, para que actúe en contra de la voluntad de Dios, pero la clave está en lo que dijo: “más yo no me dejaré dominar por ninguna”. Aquí está la salida que Dios juntamente da (resistencia ante el maligno, huir del pecado y no dejar que los deseos de la carne, de los ojos, ni la vanagloria de la vida nos conduzcan al pecado), principalmente en estos versículos con referencia los pecados sexuales.

Cuando Pablo dijo “todas las cosas” no incluyen prácticas de las cuales el cristiano fue salvo y que son condenadas claramente en las escrituras (1 Corintios 5-6:11). Así que las cosas que él podía hacer, o que le era permitido, no serían inmorales ni ofensivas a Dios, porque aun cuando algo parezca inofensivo, o que no tiene ninguna afectación espiritual, pueden hacer daño a otros y nosotros debemos cuidar nuestro testimonio, pero Pablo resalta que mantendrá su dominio sobre sí mismo, no como confiando en sus propias fuerzas, más bien dedicado a consagrarse cada día más a Dios que la fortaleza espiritual que necesita

Conclusión:

Hermanos quienes siempre andan buscando pasajes para argumentar actos claramente indebidos para el cristiano, sólo buscan una manera de sentirse justificados o para mantener su consciencia tranquila, sin embargo sabemos que a Dios nadie le engaña y que aun cuando queremos pensar que todo está bien, nos seguiremos estrellando con la Palabra de Dios que nos exhorta a dejar viejas costumbres o caminos que en nada edifican, que nos dice que no estamos bien, porque lo que hacemos no contribuye al crecimiento espiritual o sencillamente es pecado, lo mejor es rendirnos ante Dios que en su Palabra nos enseña cómo debemos conducirnos mientras permanezcamos físicamente en este sistema, que va totalmente contra la moral de Dios y su Santidad

Ismael Quevedo

Como Sodoma fuéramos y semejantes a Gomorra

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Definitivamente las escrituras nos muestran que todo ser humano es un Caín en potencia, la Biblia enseña que el primer hijo de Adán “Caín“, sería la imagen o el reflejo de todos los hombres caídos y que aún sin haber presenciado un asesinato, se convirtió en el primer asesino de la historia, ver la manera en como Caín responde a Dios (Génesis 4:9), ver el camino que escogió, nos indica la inclinación que las personas tendrían al pecado, porque no se trata si todos los hombres cometieron las mismas atrocidades, basta con que cada pecador este decidido ir en contra de la voluntad de Dios para que toda su vida sea un caos total. El libro de Génesis muestra que existieron dos ciudades de la Palestina en tiempos de Abraham, cuyos nombres quedaron marcados en la historia como lugares inmorales, depravados, pervertidos y que tal fue el nivel de sus pecados, que Dios las destruyó con fuego y azufre (Génesis 19:24), no había en esa ciudad ni siquiera 10 justos (Génesis 18:32). Más adelante el profeta Ezequiel menciona que aparte de las inmoralidades sexuales, el orgullo, la soberbia y la opresión del pobre, fueron otros pecados practicados en Sodoma (Ezequiel 16:49, 50).

Ahora, Israel no fue mejor que otras naciones, no es que ellos eran más buenos o sabios que los demás, Dios en su Gracia escogió a Israel para que fuese su pueblo, para conociese a Jehová el creador de todas las cosas, para que obedecieran la ley moral de Dios, sus mandamientos, sus estatutos y principalmente porque de Israel nacería Jesús el Mesías, quien salvaría a su pueblo de sus pecados (Mateo 1:21) y por medio de ellos llegaría el evangelio a todos los demás pueblos y naciones (gentiles). Dios pudo haber escogido a otra nación como Egipto, a los amalecitas o quizás a los amorreos, pero seleccionó a Israel por su propia voluntad para que fuesen de bendición a las otras naciones (Gálatas 3:14).

Pero a pesar que Dios le mostró su voluntad a Israel y que ellos sabían cómo debían conducirse, fue más el tiempo que Israel vivió en esclavitud y más el tiempo que estuvo bajo castigo, que los que estuvieron libres y obedeciendo a Dios. Es importante recordar que no todo el que era israelita era el pueblo de Dios, no era toda persona descendiente de Abraham, sino los que realmente depositaron su fe en Dios para salvación (Romanos 9:6-8).

Debe llamarnos la atención que en Romanos 9, Pablo recuerda las palabras del profeta Isaías:

Y como antes dijo Isaías: Si el Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado descendencia, Como Sodoma habríamos venido a ser, y a Gomorra seríamos semejantes.

Romanos 9:29 RVR1960

¿Qué quiso decir el profeta? ¿Cuál es la transliteración que Pablo hizo? R= Si Dios no hubiese salvado o perdonado la vida de algunos pocos entre el pueblo (que hallaron Gracia ante Dios) Israel hubiese sido como estos pueblos paganos que al final fueron destruidos, inclusive el profeta en Isaías capítulo 1, está llamando a Israel al arrepentimiento, a ponerse a cuentas con Dios y se refiere a la tribu del sur como “la rebelde Judá”. Hermanos esto es una reflexión para que seamos infinitamente agradecidos con el Señor, que nos salvó sin merecerlo, que estando muertos en nuestros delitos y pecados nos rescató, no porque éramos mejores que otros, no porque fuimos más listos, Él tuvo mucha misericordia de nosotros y su Palabra nos ha hecho libres. Éramos ciegos que iban directo al foso, pero que podemos testificar que Dios extendió su misericordia, porque su Palabra produciría en nosotros un nuevo nacimiento. Por eso el énfasis en las escrituras de instruir a los hijos en el camino de Dios, a fin que ellos al tener la capacidad de desarrollar una fe personal, puedan aceptar el regalo de la Salvación, pero con convicción, sabiendo lo que significa el evangelio de Cristo. Yo estoy consciente que si hubiese muerto hace diez años, estaría en el infierno, porque realmente no había nacido de nuevo, aunque podía decir con mis palabras que era cristiano, a pesar que siempre estuve en una iglesia y participaba de muchas de sus actividades, hoy reconozco que Dios tuvo mucha misericordia de mí, porque en mi ignorancia pensaba que estaba bien, viviendo un falso evangelio, pero inmediatamente que la Palabra de Dios me hace libre del pecado y del error, ya ese tiempo de oscurantismo o ceguera quedó disipado, no puedo descansar en que Dios ahora está obligado y comprometido a siempre ser fiel, pero donde yo no me esfuerce por vivir en santidad.

Debería llamarnos la atención lo que Jesús dice en Mateo 11:23 “Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida; porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy”.

 Jesús dice a las personas que vivían en Capernaum (ciudad donde Jesús ejerció gran parte de su ministerio) que si Sodoma hubiese presenciado lo que Jesús había hecho, ellos no hubiesen sido destruidos y que aún permanecerían hasta aquellos tiempos. Tanto en Capernaum como otras ciudades como Corazín y Betsaida, fueron ciudades que no se arrepintieron, porque habían presenciado el ministerio de Jesús pero igualmente lo rechazaron, estas ciudades serán juzgadas más severamente porque tuvieron más luz para creer en Cristo, que otros pueblos. Hermanos esto debería estremecernos, porque teniendo en estos tiempos más luz y verdad que la misma Capernaum, vivíamos ofendiendo la santidad de Dios, al igual que Sodoma y Gomorra, lo que nos esperaba era el juicio y castigo por nuestras transgresiones, donde si Él nos hubiese destruido, en ninguna manera sería injusto. Esta es una de las tantas razones que tenemos para agradecer a Dios, porque realmente nos amó, al no quitarnos el aliento de vida antes de tener un verdadero encuentro con la cruz.

Por eso no nos cansemos de predicar la verdad a nuestros familiares y amigos, que aún siguen rechazando la salvación, orando por los débiles en la fe, para que el Señor los afirme, ya que si una generación tan dañada como Sodoma, se pudo haber arrepentido de sus malos caminos, nadie debe pensar que es muy pecador y no tiene esperanza alguna, en estos tiempos Dios sigue añadiendo a su iglesia, otros que serán salvos. No es descansar en que ya es cristiano pero quedarnos de brazos cruzados, viendo como el mundo sigue nadando en el pecado y peor aún, que muchas iglesias que se autonombran “cristianas” están promoviendo el mundo dentro de sus iglesias. Hermanos seamos luz en medio de las tinieblas, hablemos del evangelio a los perdidos, porque Dios es grande en misericordia, pero tampoco sabemos hasta cuándo estará su Gracia sobre nosotros.

Por otra parte, quizás estas palabras las lea alguien que en algún momento estuvo en una iglesia “cristiana” o que de niño o de joven le predicaron el evangelio, quisiera que usted analizara por un momento, ¿acaso Dios ya no ha tenido bastante misericordia al añadirle hoy un día más? ¿Cuántos no han muerto a los 12, a los 15 y a los 18 años? ¿Soy yo mejor que otros, como para que Dios esté obligado a darme muchas más oportunidades? No descanse en que sus padres son cristianos o que alguien siempre ora por usted, no repose porque es joven, porque tiene salud y aún le queda mucho por delante. Note lo que Moisés escribió en el Salmo 90:9b “Acabamos nuestros años como un pensamiento”. ¿Sí comprende? Moisés dice: Son nuestros días como un cuento que se acaba, o nuestros días son como un suspiro, El hebreo dice literalmente “un susurro” o “un aliento” así es ante Dios nuestra vida y aún de los hombres que no asimilan la muerte de algún ser querido. El hecho de que Dios haya salvado a muchos a los 50 o 60 años, no debe hacernos pensar que ese mismo tiempo de Gracia o más, debe aplicarlo con nosotros, al final de todo, Dios es soberano y Él ya sabe cuándo será el punto final de nuestros cuerpos físicos. No se nos olvide, el día de Salvación es hoy, no despreciemos esta oportunidad para arrepentirnos y decidirnos por Cristo

Ismael Quevedo