Necesitas un nuevo corazón

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En el mundo las personas buscan justificarse comparándose con otros, creen inclusive ser más buenos que los demás porque nunca han llegado al nivel de violar, matar, robar, secuestrar, adulterar o porque no son homosexuales, por poner algunos ejemplos, es como si algunos son dignos de muerte, pero ellos sí deben vivir, es como si algunos nunca debieron existir, pero ellos si son necesarios para la humanidad. A cuántos no hemos escuchado decir: ¡Yo jamás llegaría a ese extremo! Ciertamente existen acciones que producen consecuencias mayores, pero espiritualmente, todo pensamiento, intención, deseo, palabra y acto que no esté alineado a la voluntad de Dios, es pecado, no es malo sólo cuando es visible o afecta a otros, es pecado porque piensa, habla y vive en contra de Dios. No se trata de cómo el mundo lo catalogue o si para el hombre no es grave, Aquel que escudriña los corazones, está airado con todos los que practican en el mal.

Génesis 6:5 Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal

Cada palabra es importante, la Biblia enseña que antes del diluvio, la maldad de los hombres era mucha en la tierra, quizás muchos pensarán que los homicidios, las inmoralidades sexuales, la idolatría fue lo que provocó este juicio de Dios, pero sabiendo que los hijos de Dios se depravaron al unirse con las hijas de los hombres y que en efecto esta fue la principal causa (Génesis 6:1-3), el pecado que Dios está juzgando en este pasaje, son los malos pensamientos y las intenciones del corazón, el punto de quiebre para muchos está en la palabra “todo”, no es que algunos eran malos y otros no, toda la población maquinaba y planificaba pecar. La palabra utilizada para referirse al “mal” es la palaba hebrea “rah” que entre sus significados está: agravio, depravado, desgracia, impío, inicuo, injusto, maldad, malicia, perverso. En la mayoría de los casos, el término significa algo que es moralmente malo o dañino, no sólo en cuanto a las acciones (Deuteronomio 17:5), sino también a las malas palabras (Proverbios 15:26) y a los pensamientos (Génesis 6:5).

El pecado no es pecado sólo cuando se ejecuta, sino desde que se origina dentro del hombre, por eso también codiciar a una mujer es pecado, aún sin llegar a fornicar o adulterar, planificar una mentira es pecado, aún antes que se diga, de la misma manera pasa con los chismes, la hipocresía, el odio, el rencor, la envidia, enojo, ira, las fantasías sexuales, etc. Entienda que un pecado como matar, robar, violar, no surge de la nada, esto nace del corazón del pecador, Jesús dijo “Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias”. Jesús enseña que la raíz del mal nace en el corazón, lo que conlleva a pensamientos, deseos, intenciones, maquinaciones y palabras malas, que ya son pecados, pero que producen otras consecuencias cuando terminan con la acción, pero aunque las leyes humanas no puedan discernir lo que está en su mente, aunque no puedan castigar sus malos pensamientos, no hay nada oculto, no existe nada en su corazón que Dios no lo sepa, ya allí usted está errando al blanco (Jeremías 17:9-10)

Usted amigo cuando no ha nacido de nuevo NO ES JUSTO en ninguna manera, Romanos 3:23 dice “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” fíjese que no dice por cuanto todos pecan, porque el verdadero hijo de Dios no practica el pecado, dice por cuanto todos pecaron, porque no existe ningún hombre en la tierra, que no haya pensado o consumado un acto de maldad, así haya robado un lápiz o mentido por mensaje de texto, así haya hecho trampas en un examen o se baja del bus sin pagar, todas estas cosas que ante el mundo parecen insignificantes, ofenden la santidad de Dios. Jesús dijo en Mateo 5:27-28 Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Por eso muchos odian el evangelio, muchos odian la Biblia, muchos odian a los cristianos, porque exponen la verdad que confronta su estilo de vida incapaz de agradar a Dios, porque el hombre debería aún cuidar sus palabras, aunque esto le parezca exagerado:

Salmo 34:13 Guarda tu lengua del mal, Y tus labios de hablar engaño

Mateo 12:36 Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.

Efesios 4:29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes

Efesios 5:3-4 Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos; ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias.

El pecador reconoce la justicia divina cuando en algo salió afectado, cuando presencia o se entera de algo que le parece imperdonable, pero ellos no entienden que también ellos pecan a diario y creen que tienen el derecho de ser cuidados, protegidos y bendecidos por Dios, esto amigo lector NO ES así, usted no agrada a Dios cuando se abstiene de llegar a ciertos niveles, usted está en paz con Dios cuando se ha arrepentido de su viejo estilo de vida, cuando ha nacido de nuevo, cuando hace la voluntad de Dios y obedece sus mandamientos. La Biblia enseña en Proverbios 4:23 “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida”. El hombre se comporta según su corazón, de donde surgen los sentimientos, deseos, motivos y voluntad, pero el consejo acá es que así como muchas personas tienen objetos o cualquier cosa de valor que protegen con mucho cuidado, es más importante guardar el corazón porque este determina el rumbo de la vida. Por eso el hombre no necesita una charla motivacional, no necesita un psicólogo, ni asistir a un centro de rehabilitación, el hombre necesita un nuevo corazón porque sin Cristo sólo es una máquina de producir pecados y a pesar que algunas personas durante su vida, pueden tener una conducta que extienda sus años en la tierra (Ezequiel 33:14-16, 19) alejarse de caminos malos o no practicar algunos pecados, tampoco los hará salvos ni hijos de Dios, ¿la razón? Porque nadie es salvo por obras, tampoco es suficiente con guardarse de cosas que no le gustan, es necesario una nueva naturaleza que aborrezca el pecado y ame la santidad de Dios. El corazón que debe cuidar, no es el que produce maldad, sino el que Cristo nos da cuando estábamos muertos espiritualmente (Efesios 2:1), este es el secreto de una vida santa, porque nuestras palabras y nuestras acciones reflejan nuestros pensamientos, por eso hablamos de nueva criatura, nuevo nacimiento, nuevo corazón, que produce buenos frutos de adentro hacia afuera, de lo interno a lo externo, la Biblia nos enseña que los limpios de manos y puro de corazón, son los que subirán al monte de Jehová y estarán en su lugar Santo, podemos definirlo como las cualidades espirituales y morales que deben satisfacer quienes se acerquen a Dios, también en el Salmos 119:11 dice “en mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti”. Solamente un corazón puro, guarda la Palabra de Dios con tanto cuidado y diligencia, para no pecar ni ofender la santidad del creador.

Amigo lector, tú necesitas al Salvador, necesitas ser verdaderamente libre, hermanos en la fe, guardemos nuestro corazón hasta el final

Ismael Quevedo

 

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