¿Qué enseña la Biblia sobre el Alcohol y las Drogas?

vicios

Es lamentable conocer que un gran número de jóvenes y adultos en todo el mundo siguen siendo esclavos de algunos vicios que aceleran la muerte, porque más allá de saber que son nocivos para la salud, sus consecuencias pueden afectar a otras personas y puede estar seguro que Dios no aprueba este estilo de vida ni está con los que practican tales cosas. Los vicios son todos aquellos malos hábitos que afectan el juicio de las personas, ya que en muchas ocasiones las personas bajo la influencia del alcohol o las drogas, reflejan reacciones incongruentes, nos encontramos con personas con falta de orientación, depravación y que pueden actuar hasta de forma agresiva.

La industria del alcohol, del tabaquismo o aquellos que trafican drogas, no les importa en lo más mínimo las consecuencias que pueda ocasionarle a los consumidores, lo que a ellos les importa es su ganancia e ingresos, hacen grandes publicidades para sus ventas, pero al final explican casi desapercibido “es nocivo para la salud”, pero para el adicto, para el que está esclavizado por los vicios, no les importa que esto atente contra su vida, ellos sólo quieren satisfacción, relajarse, entrar en éxtasis, pasarla bien, etc.

Hemos escuchado a muchos decir: ¡Jesús convirtió el agua en vino! para tratar de justificar sus borracheras, pero ¿Será que Jesús estaba promoviendo el consumo de alcohol?

Si leemos el evangelio de Juan capítulo 2, hasta el versículo 11, nos daremos cuenta de la primera gran señal que hizo Jesús para demostrar su deidad, no sólo para que los discípulos creyeran que era el mesías, sino porque existía un escenario cultural que afectaría la reputación del novio:

  • En palestina, la celebración de bodas podía extenderse hasta una semana
  • Al ser invitados María, Jesús y 5 de los discípulos, la boda se podía tratar de un familiar o un amigo cercano a la familia
  • La responsabilidad financiera por lo gastos de la boda, le correspondían al novio
  • Quedarse sin vino para ofrecer a sus invitados, representaría una afrenta o un insulto por parte del novio, demostrando vergüenza o deshonor. “Imagínese una boda, donde al novio se le olvidó comprar los anillos”
  • El vino que se servía en la boda, no era para llevar a los invitados a la embriaguez, ya que a pesar de ser fermentado, en aquella época se diluía con agua para presentarlo con una bebida saludable.

Conociendo los puntos anteriores, podemos ver que María se entera de la falta del vino y se lo dice Jesús (v3), Él le indica que aún no ha venido su hora “Esta frase se refiere a la muerte y exaltación de Jesús” porque Él cumplía los planes, propósitos y la voluntad del Padre (v4), Jesús le dice a los que servían, que llenaran de agua las tinajas (v8), el maestresala (quien probaba la comida y bebida antes de ser servida) le dice al esposo que hizo algo distinto, le dijo que el mejor vino fue reservado para el final (v9-10), Juan explica que esta primera señal manifestó la gloria y el poder de Dios.

¿Dónde está la invitación para embriagarnos? R= En ninguna parte.

La Biblia no se contradice, porque definitivamente la borrachera es un pecado como todos los demás (Job 12:25; Proverbios 20:1; 31:4-5; Isaías 5:11:12; Romanos 13:13; 1 Corintios 5:11; 6:10; Gálatas 5:19-21; 1 Pedro 4:3). La Biblia demuestra como hechos vergonzosos la embriaguez de Noé (Génesis 9:20-27), de Lot (Génesis 19:32-38) o la que incitó David (2 Samuel 11:13), donde podemos estudiar las consecuencias por esos pecados. La Biblia no enseña la abstinencia de beber vino (Colosenses 2:16), pero no es lo mismo tomarlo por una celebración (Juan 2:10), como simbología de la sangre de Cristo en la Santa Cena (Mateo 26:27-28), que tomarlo con ligereza, sabiendo que la borrachera es propensa.

El cristiano debe evitar el consumo de bebidas alcohólicas, porque más allá que el pecado sea en la borrachera, se puede convertir en la antesala para caer en este pecado, por ejemplo: Los que hoy son fuertemente adictos al cigarrillo, comenzaron probando 1, luego 2, después una caja y al final no pueden dejar de fumar, lo mismo sucede con las drogas o las bebidas alcohólicas, a pesar que me puede ser lícito, como cristiano debo analizar si algo me conviene, ya que nuestra mayor defensa no es intentar probar mi autodominio, sino huir de las tentaciones y de todo lo que nos puede llevar a pecar. Pablo da una serie de directrices o requisitos en el cuerpo de liderazgo en las iglesias, ya que aquellos que van a enseñar y edificar, son los primeros que deben dar buenos ejemplos, su estilo de vida debe ser completamente diferente a los del mundo para conducir a las ovejas a una vida de santidad (1 Timoteo 3:3, 8; Tito 1:7; 2:3), lo correcto no es que sólo el cuerpo de liderazgo en la iglesia, se preocupe por su vida espiritual, sino que todo cristiano anhele una vida de sumisión y obediencia a la Palabra de Dios.

En la Biblia no se explica textualmente el uso de drogas o narcóticos, pero esto no significa que sus enseñanzas no sean más que claras y suficientes en cuanto al tema, las drogas representan hoy día una de las maneras más tristes y deplorables, principalmente en la juventud, donde buscan encontrar libertad, satisfacción, placer, etc. Pero no hay que trabajar en un cuerpo de investigación policial, para darnos cuenta de las consecuencias que esto trae a sus consumidores y a las personas que les rodean. No sólo producen trastornos fisiológicos y mentales, sino que las drogas esclavizan a las personas, al punto de hacer lo que fuera por conseguirlo. Muchos hombres y mujeres que reflejan actitud agresiva, son producto de la influencia de las drogas, donde llegan al punto de herir y hasta matar por cualquier motivo.

Para Dios nunca será excusa los efectos de las drogas, pues el hombre en su sobriedad está consciente que los actos que pueda cometer por el uso de narcóticos, no lo eximirá de las consecuencias y la Biblia seguirá condenando todos sus actos, por ejemplo:

  • No honrar a los padres (Éxodo 20:12)
  • Matar (Éxodo 20:13)
  • Hurtar (Éxodo 20:15)
  • Codiciar la casa de tu prójimo (Éxodo 20:17)
  • Malos pensamientos, avaricias, maldades, engaños, maledicencia, soberbia, insensatez (Marcos 7:21-23)

No significa que sólo las personas bajo los efectos de las drogas pueden cometer esta clase de pecados, todo aquel que no ha nacido de nuevo, todo aquel que no quiere reconocer a Jesucristo como su único y suficiente salvador, también es esclavo del pecado, porque la ley de Dios en el corazón del impío, le dicta que sus actos son malos, pero el que actúa con trastornos no es consciente de sus acciones. Lo más grave no es sólo el daño que puede causar en la sociedad, sino que las drogas pueden producir problemas en el organismo, adquirir enfermedades, dañar su sistema nervioso o hasta suicidarse por sobredosis.

El cristiano verdadero someterá su carne para sólo hacer la voluntad de Dios, esto implica cuidar aún nuestro cuerpo físico de todo pecado que lo quiere contaminar:

Romanos 6:12-13 No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.

1 Corintios 15:53  Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.

1 Pedro 2:11 Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma

El alcoholismo y las drogas son vicios que alejan más a las personas de Cristo y su salvación, no sólo de aquella que nos puede llevar al cielo, sino de la que nos puede librar de nuestra vana manera de vivir, lo que el mundo llama común o natural, la Biblia lo expone como prácticas de los hijos del diablo, quizás usted puede dejar de fumar, tomar o inyectarse un día, pero nunca lo hará durante toda su vida si sigue confiando en su autocontrol y dominio, la libertad del pecado y sus tristes consecuencias sólo lo puede lograr en Jesucristo, quien puede resucitarle espiritualmente y darle un nuevo corazón.

Ismael Quevedo

  

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