¿Evangelio antropocéntrico?

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Si así como lo lee, el cristianismo del siglo XXI a cambiado la verdad del evangelio (las buenas nuevas que existe un salvador) por un mensaje enfocado en el hombre como centro de todo, basta con que usted vea un rato Disney Channel, y no percibirá mucha diferencia entre las canciones que allí se cantan, con los mensajes que se predican en muchas iglesias, frases como: ¡Puedes ser tan grande como quieras ser! ¡Descubre el campeón que hay en ti! ¡El año de las conquistas para ti! ¡Nada te podrá hacer frente! Etc. Definitivamente muchas iglesias están colaborando para que las personas estudien y trabajen más, pero no para que sean más santos.

El evangelio es Teocéntrico (Dios como centro de todo), así lo enseña la Biblia, que Dios haya usado a hombres limitados y finitos a lo largo de la historia, para cumplir sus propósitos divinos es otra cosa, sin embargo esto no le da a ningún personaje bíblico una sobre exaltación por encima de Jesucristo (Hechos 4:12; Filipenses 2:9-11), sin Él ninguno de nosotros existiera hoy (Salmos 19:1; 139:13; Juan 1:3; Colosenses 1:16-17).  El centro de la Biblia no es el hombre, es Jesucristo, pues desde la primera referencia bíblica del plan de salvación (Génesis 3:15), TODA LA BIBLIA apunta al sacrificio en la cruz. Hombres como Abraham, José, Moisés, Josué, los Jueces y los Profetas, fueron usados por Dios para guiar al pueblo a una vida justa y obediente a Jehová, algunos hicieron grandes señales y milagros, pero ninguno se jactó creyéndose el mejor, y menos pensar en quitarle la Gloria a Dios.

Algo que usan los predicadores motivacionales para introducir sus herejías, es enseñar y hacer énfasis en lo que Dios prometió, invirtiendo el resultado, de lo que Dios exige, por ejemplo: Predican que Dios los creó para empoderarse de lo material, pero no hablan de buscar primeramente el reino de Dios y su justicia, enseñan que nada le debe faltar al hombre, pero no enseñan que Dios debe pastorear sus vidas, predican que ellos prosperarán en todo lo que hagan, pero no dicen que debemos ser valientes en cumplir y no apartarse de la palabra de Dios, se llenan la boca diciendo que son hijos del Rey, pero no mencionan que las palabras “aflicción, persecución, padecimiento, sufrimiento y aborrecimiento”, serán parte de aquellos que quieren vivir justa y piadosamente. Esto va en contra de lo que enseñan las escrituras, ¿Acaso la bendición de Jehová permanecía, sin importar que Israel fuera rebelde? ¿Acaso la mano de Dios estaría a favor de los que incumplían y tenían en poco su Palabra? R= Un rotundo NO, la voluntad de Dios con Israel era tener un pueblo que le amara con toda su mente, con toda su alma, con todas sus fuerzas y corazón, así guardarían los preceptos de Jehová, andarían en sus caminos, obedecerían sus mandamientos,  y por consiguiente Dios promete su presencia, cuidado y prosperidad en sus vidas. (Éxodo 15:26; Deuteronomio 4:40; 6:2-3; 7:9; 8:11; Josué 1:7; 1 Reyes  2:3; 9:4-5). Hoy no es diferente con la iglesia de Cristo   

Hebreos capítulo 11, nos muestra un listado de hombres justos que vivieron por fe, pero no por fe deseando lo material, no la fe por el buen vivir, no la falsa fe que se predica para que todo te salga bien, hablamos de LA FE POR LA SALVACIÓN. Estos hombres creyeron a Dios, y no se preocuparon por más nada sino en servir como instrumentos en sus manos. Si usted aún no ha estudiado con detenimiento Hebreos 11, quiero enseñarles que fue lo que llevó a estos hombres y mujeres a perseverar hasta el final:

Abel: ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo

Enoc: fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios.

Noé: cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe.

Abraham: habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.

Sara: siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido.

José: al morir, mencionó la salida de los hijos de Israel, y dio mandamiento acerca de sus huesos.

Moisés: rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón. Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.

¿Si podemos ver que todo se trata de la salvación? Por eso el verdadero cristiano no está interesado en marcar récord en lo secular, ni que nos den grammys, ni que seamos exitosos, cuando por la misericordia de Dios llegamos a sus pies, trabajamos en cada aspecto de nuestra vida para ser santos, ante una sociedad tan dañada y corrompida, no negociamos con el pecado, el que ha nacido de nuevo tiene otra posición ante las vanidades, ante todo lo que nos quiere separar de Dios. Cuando vamos a la iglesia, nuestro mayor anhelo es ir a adorar a nuestro Salvador, y recibir su Palabra que nos confronta y nos corrige. No necesitamos iglesias que nos enseñen a ser comerciantes, no necesitamos iglesias que generen en nosotros ansias de estar cómodos y ganar más dinero, necesitamos iglesias Bíblicas que prediquen el verdadero evangelio para salvación, para restauración, para dar aliento y esperanza al que quiere quitarse la vida, para predicar el mensaje que puede resucitar espiritualmente al pecador, para quitar la ceguera espiritual que produce el error, la ignorancia y el dios de este siglo. Si la primera iglesia hubiese amado las riquezas, muchos negarían al Señor para seguir disfrutando de vanidades, si la primera iglesia se hubiese congraciado con el pecado,  en plena persecución muchos dirían que no eran cristianos, si la primera iglesia hubiese tenido los predicadores de hoy, pensarían más en un puesto político, que estar dispuestos a morir por su fe, definitivamente la primera iglesia entendía el precio de ser fiel hasta la muerte.

Ismael Quevedo  

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