¿Qué enseña la Biblia sobre el suicidio?

suicidio

Muchos pastores y maestros están enseñando que si un cristiano llegara al extremo de quitarse la vida, si realmente fue un verdadero hijo de Dios, va al cielo, otros argumentan que el suicidio es válido cuando se está en una situación que atenta contra la vida, ejemplo: Secuestros, persecuciones, posible acto de violación, entre otros. Definitivamente ninguna de estas razones tienen sustento o apoyo Bíblico, ya que en ninguna parte de las escrituras vemos a Dios indicando o aprobando a que los hombres se quiten la vida.

Sólo Dios tiene la potestad de dar y quitar la vida (1 Samuel 2:6; 2 Reyes 20:1,5-6; Jeremías 28:15-17). Inclusive en el caso de Elías, sabiendo que suicidarse era pecado, el mismo le pide a Dios que sea Él quien le quite la vida. (1 Reyes 19:4 Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres).

Durante toda la Biblia se menciona que el cristiano tendría aflicción, persecución y sufrimiento, pero juntamente con ello está la salida “Jehová nos librará de ellas, Él ha vencido al mundo, el que perseveré hasta el fin ese será salvo” (Salmos 9:13; 34:19; 119:143; Mateo 10:22; Juan 16:33, 2 Corintios 11:24-27; Romanos 5:2-3; 8:17; Filipenses 1:29; 2 Timoteo 3:12). Es decir la Biblia no ofrece otras soluciones como suicidarse para que se acaben los problemas, al contrario es confiar plenamente en el Señor, el verdadero cristiano ama la vida y descansará en la voluntad perfecta de Dios

¿Acaso los apóstoles y la primera iglesia no padecieron y sufrieron? Los 11 apóstoles que si entendieron el propósito para el que Dios los había llamado, estuvieron dispuestos a pagar con su propia vida por causa del evangelio, todos ellos fueron torturados y martirizados, a excepción de Juan que a pesar de ser arrojado en aceite hirviendo, finalmente escribe el Apocalipsis en la isla de Patmos y muere de vejez. ¿Será que en el siglo XXI Dios cambió de opinión?, ¿Será que el sufrimiento de nosotros hoy día, es superior a los de la primera iglesia?

Sólo estando vivos nosotros confesamos nuestros pecados (1 Juan 1:9; 2:1) y podemos tener un genuino arrepentimiento, entonces ¿cómo puedo arrepentirme después de la muerte? Eso sería como afirmar que al morir hay oportunidad para arrepentimiento, o que al cielo se puede entrar con pecados y esto choca directamente con lo que dice la Palabra de Dios

1 Corintios 1:8 el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo.

Efesios 5:27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.

Hebreos 12:14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.

Apocalipsis 2:10 No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.

“Algunos suicidios en la Biblia”

En ninguna parte de la Biblia conseguiremos un personaje que haya sido hombre temeroso de Dios, como por ejemplo: Abraham, Moisés, Josué, Samuel o Pablo, que hayan vivido en santidad, y que terminaran suicidándose, porque definitivamente esta decisión está en contra de la voluntad de Dios. Las personas que aparecen registradas en la Biblia, y que terminaron suicidándose, vivieron una vida incorrecta, pecando y actuando como cualquier pagano, definitivamente ninguno fue un verdadero hijo de Dios.

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Tenemos el caso de Saúl quien fue desechado por Dios (1 Samuel 15:26) sus acciones posteriores no demostraron arrepentimiento (1 Samuel 19:10; 22:21) y estando en guerra contra los filisteos, Saúl le dice a su escudero que lo matara, para no terminar en burla de los filisteos, pero el escudero que tuvo “gran temor” por hacer esto, no lo hizo, por tanto Saúl termina echándose en su espada, y más atrás su escudero hizo lo mismo (1 Samuel 31:3-5)

También tenemos el caso de Sansón, quien fue consagrado a Jehová para librar a Israel de la mano de los filisteos, pero conociendo que Sansón no tuvo temor de Jehová, conociendo que el pecado sexual lo condujo no sólo a salirse de los planes de Dios, sino a perder los ojos y ser encadenado. Los filisteos lo tenían por burla (Jueces 16:25), Sansón solamente quería venganza por lo que le hicieron (Jueces 16:28), y consciente de su petición a Jehová, termina suicidándose junto con los filisteos (Jueces 16:30)

¿Qué podemos decir de Abimelec? que para ser rey, que por tener poder, fue capaz de asesinar a 70 de sus hermanos (Jueces 9:5), por tanto Dios levantó a los de siquem en contra de Abimelec (Jueces 9:23-24), y cuando una mujer arrojó un pedazo de molino sobre la cabeza de Abimelec  y le rompió el cráneo, este le dijo a su escudero que lo matara, para que nadie supiera que una mujer fue quien lo mató (Jueces 9:53-54).

Zimri, comandante de la mitad de los carros del rey  de Israel “Ela” conspiró contra él y lo asesinó (1 Reyes 16:8-10) y por si fuera poco exterminó a todos los parientes y amigos de Ela hijo de Baasa (1 Reyes 16:11), su corto reinado apenas duró 7 días, ya que Zimri decidió suicidarse al saber que el general del ejército de Israel “Omri” venía a matarle (1 Reyes 16:18)

Judas fue un discípulo de Cristo, pero nunca le amó, nunca demostró un interés en crecer en la Palabra, ni siquiera caminar con el Hijo de Dios durante sus años de ministerio, pudo cambiar sus intereses en el dinero (Juan 12:4-5), no pudo quitar su avaricia, que le llevó a entregar al Mesías por 30 piezas de plata (Mateo 26:14-16), y finalmente termina ahorcándose (Mateo 27:3-5). Jesús resalta que Judas no fue salvo (Juan 17:12 Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese)

Conclusión:

Es diferente el que se mató accidentalmente, al que se suicida (Jeremías 17:10  Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras), cuando una persona se quita la vida, afirma su decisión de rechazar el evangelio y la salvación, definitivamente es un acto planificado que la misma ley de Dios en el corazón del hombre, le dicta que no es correcto. Aún nuestro cuerpo humano está dotado de un organismo y defensas naturales que luchan por permanecer con vida, por tanto el suicidio no es la salida a los problemas, es un pecado que conducirá al lugar del tormento. 

Juan 8:32 “Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”

Ismael Quevedo

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