El evangelio de paz

paz para con Dios

A pesar que la palabra paz en la Biblia puede significar tranquilidad o serenidad, con respecto a relaciones entre hombres, entre naciones, como sinónimo de amistad, liberación de molestias, orden nacional u orden eclesiástico, un concepto diferente es cuando hablamos del evangelio de paz, que fue anunciado por el coro angelical en Lucas 2:14, pues se refiere a la paz entre Dios y el hombre que sólo es posible mediante Jesucristo. En el pasaje de Romanos 5:1, podemos apreciar como el apóstol Pablo, enseña que al ser justificados mediante la fe, esto trae por consiguiente paz para con Dios y es que después de exponer en los capítulos anteriores, toda la incapacidad de los gentiles y de la misma ley para redimir a una humanidad caída, el Espíritu Santo revela que sólo por medio del evangelio de Cristo es que el hombre puede tener paz con Dios. La palabra original de paz en este versículo es “eirene” que significa paz, pero esta palabra proviene de un verbo llamado “eiro” que significa unir, en Romanos 5:10a enseña “Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo” es decir, de Dios estábamos separados, no había comunión, todo aquel que no tiene al Hijo (Cristo) no tiene al Padre (Dios), todo hombre en esta tierra es enemigo de Dios mientras rechace el evangelio de paz, porque Dios no se complace en la maldad, pues el mismo pecado es lo que nos separa de Él, nadie puede agradar a Dios por sus propios medios, sino teniendo un genuino arrepentimiento, habiendo comprendiendo su culpabilidad y su necesidad urgente de un Salvador. Note esta parte importante del versículo 10 “porque si siendo enemigos” Pablo no lo plantea como que algunos lo eran y otros no, este es el estado en el que llega al mundo toda criatura, nadie nace hijo de Dios, Pablo lo presenta como el estado pasado que tuvieron los cristianos de la iglesia en Roma.

Paz con Dios no sólo se resume en saber que se acabó la guerra con Dios, sino asimilar que tenemos la capacidad de vivir como Él lo demanda, es confiar que su Espíritu Santo nos guía a toda verdad, nos enseñará y recordará lo que Dios nos ha dicho, es tener la certeza que al morir, recibiremos la corona de vida reservada para todos aquellos que son salvos. Colosenses 1:21-22 dice Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él

Jesús estando con sus discípulos dijo en Juan 14:27 “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”. Pero ¿realmente el mundo tiene paz? R= El mundo cree tener paz o utilizan un concepto de paz porque pusieron fin a una guerra, porque aprobaron la diversidad de género, porque abolieron la esclavitud, porque ya casi no hay racismo o porque luchan contra el bullying, pero esto nada tiene que ver con la paz de Dios con el hombre, siguen siendo pecadores con ideas humanistas, que creen que por resolver un problema en la sociedad, esto traerá paz y tranquilidad a las personas, pero sabemos que esto no trae paz, tampoco lo ofrece el dinero, la fama, el éxito, los vicios, ni los placeres del pecado, viven una paz irreal, así como aquellos que creen tener fe. Pero la paz que verdaderamente tiene el cristiano, no habita en el mundo, porque también es uno de los frutos del Espíritu Santo (Gálatas 5:22), la paz del cristiano proviene de la confianza total en su salvación con Cristo, por eso tener a Cristo es tenerlo todo, no debemos relacionar la paz con las cosas tangibles y temporales, porque en ninguna de estas cosas está afirmada nuestra fe, Pablo enseña en Filipenses 4:6 “Por nada estéis afanosos” es decir no se preocupen por nada, confíen, descansen en lo que Dios hará, den gracias por lo que ha hecho y luego en el versículo 7 dice “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”. Aquella paz que para el mundo es incomprensible e ilógica, porque se refiere al origen divino, supera toda sabiduría, análisis, razonamiento e intelecto de los seres humanos, el impío no asimila cómo un creyente pese a tantos padecimientos y sufrimientos, persiste en el camino de la fe, cómo aquel que halla la puerta estrecha, cómo aquellos que deciden cargar su cruz que les asegura aflicción y pruebas, pueden tener calma y tranquilidad interior, la respuesta es sencilla, sabemos en quién hemos creído, nuestra esperanza esta puesta en la roca que es Cristo Jesús.

La paz es un fruto que caracteriza al creyente, por algo Pablo usaba esta palabra al despedirse o saludar en sus cartas (Romanos 1:7; 15:33; Efesios 1:2; 6:23; Filipenses 1:2; 1 Tesalonicenses 1:1), la paz caracteriza a todo aquel que ha nacido de nuevo, porque la reconciliación con Dios le permite tener comunión, intimidad y una relación constante con su Creador y Salvador. En el mundo una pareja que se separa, puede decir que se perdonan, pero las cosas nunca más serán como antes, pueden decir que se perdonan, pero mantendrán la distancia, más esto no es así con la Salvación, la reconciliación no es estar en paz con Dios, pero igual seguimos por nuestro lado, se trata que ya el pecado que antes era un impedimento para llegar al Padre, fue quitado por la muerte y resurrección de su Hijo, pero que ahora todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios, nunca igual a Cristo, pero si hijos por adopción

“Que la paz de nuestro Señor Jesucristo, sea con cada uno de nosotros mis hermanos de la fe”

Ismael Quevedo