¿Cristo se hizo pobre para que fuésemos ricos?

Dinero

2 Corintios 8:9 Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.

Este es uno de los pasajes más utilizados para manipular en los movimientos emergentes, donde le quieren hacer creer a las personas que la pobreza es una maldición, que la riqueza es sinónimo de que Dios está con ellos y peor aún, que Jesús se hizo literalmente pobre para que ellos sean ricos en esta vida. Lamentablemente muchos se comen este cuento por no estudiar correctamente la Biblia, mientras que otros, conscientes del error, lo siguen promoviendo, para persuadir a un público avaricioso a los que le pueden seguir sacando dinero por pactos, semillas y cuanto brazo le puedan poner a las ofrendas (Pro-templo, misiones, ministerios, familia pastoral, etc.)

¿Qué dice la escritura? ¿Será que son hijos de Dios los que tienen las mayores riquezas? ¿Será que el propósito de Jesús, fue morir en la cruz, para que tengamos una vida placentera y sin problemas económicos? Vayamos a la luz de la Biblia:

Este pasaje usado por muchos movimientos como “doctrina”, se encuentra en la segunda carta que reciben los cristianos ubicados en Corinto, donde Pablo principalmente expone defensa de quienes atacaban su credibilidad como apóstol de Cristo. Pablo se vio obligado a reivindicar su propio apostolado, con el fin de recuperar un espacio de ministerio entre los corintios. En este proceso desenmascara a sus adversarios como obreros fraudulentos y falsos apóstoles (2 Co 11.13)

Aparte de contener algunos temas teológicos, se aprecia un proyecto de recaudación o colecta especial (8:1-9:15), este significativo esfuerzo de Pablo, demostraba solidaridad con los santos pobres en Jerusalén. No era que estos cristianos estaban “bajo maldición” sino que dada la persecución de la iglesia ubicada en Jerusalén (Hechos 8:1), la misma quedó debitada, enfrentando altos niveles de pobreza y hambre. Entiéndase que no leerá en todas las epístolas a Pablo, a Pedro, a Juan o a cualquier otro autor haciendo este tipo de recolectas, esto se tiene que entender como una situación particular de la época en Jerusalén, ciudad donde se comenzó a predicar el evangelio y en la que el mismo Pablo antes de conocer a Cristo, asolaba y encarcelaba a los cristianos (Hechos 8:3).

Entendiendo la situación anterior, estudiemos el capítulo 8

2 Corintios 8:1-2 Asimismo, hermanos, os hacemos saber la gracia de Dios que se ha dado a las iglesias de Macedonia; que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad.

Pablo dio crédito a la gracia de Dios que motivó la generosidad de las iglesias de Macedonia (provincia romana en el norte de Grecia) para ayudar a los cristianos en Jerusalén. A pesar que las iglesias de Macedonia (Filipos, Tesalónica y Berea) también estaban siendo probadas con aflicciones y también eran muy pobres, ellos eran ricos en su enfoque de hacer el bien, lo cual hacían con abundante alegría.

2 Corintios 8:3-4 Pues doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aún más allá de sus fuerzas, pidiéndonos con muchos ruegos que les concediésemos el privilegio de participar en este servicio para los santos.

En el versículo 3 y 4, Pablo da fe que los de Macedonia no dieron sólo lo que podían, sino que dieron aún más y lo hicieron por su propia cuenta, tanto así que literalmente suplicaron por ayudar, no viéndolo como obligación, sino como un privilegio.

2 Corintios 8:5-6 Y no como lo esperábamos, sino que a sí mismos se dieron primeramente al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Dios; de manera que exhortamos a Tito para que tal como comenzó antes, asimismo acabe también entre vosotros esta obra de gracia.

En el versículo 5 Pablo dice que la respuesta de los cristianos de Macedonia fue mayor de lo que esperaban, porque su primer paso fue entregarse ellos mismos al Señor (Romanos 12:1-2; 1 Pedro 2:5) y luego colaborar con Pablo y su colecta de ofrendas, tal como Dios quería. En parte sintiéndose en deuda con los cristianos de esta primera iglesia en Jerusalén, donde habían recibido bendiciones espirituales y quienes pasaban una situación muy severa. En el v6 leemos que Pablo encargó a Tito (un año atrás) la labor de recaudar el dinero que les correspondía a los cristianos en Corinto, le dijo que regresara nuevamente a ellos y terminara de reunir las ofrendas para la ayuda a los hermanos en Jerusalén.

2 Corintios 8:7-8 Por tanto, como en todo abundáis, en fe, en palabra, en ciencia, en toda solicitud, y en vuestro amor para con nosotros, abundad también en esta gracia. No hablo como quien manda, sino para poner a prueba, por medio de la diligencia de otros, también la sinceridad del amor vuestro.

El en el versículo 7 Pablo elogia a los cristianos en Corinto resaltando sus virtudes cristianas, él reconoce en esta segunda epístola, una iglesia con confianza santificadora en el Señor, de aplicación en la sana doctrina, interés y pasión por lo espiritual, así como el amor inspirado por sus líderes. El v8 Pablo no está imponiendo que lo hagan, ni en cuanta cantidad se debe hacer, pero pone a prueba que tan genuino es su amor, cuando lo compara con el que expresaron las iglesias de Macedonia, él quería que la motivación por contribuir con los necesitados fuera el resultado de su amor al Señor y a los hermanos en la fe.

Hasta este punto no vemos nada de pactar, ni sembrar carros, ni ofrendar mucho para que te Dios bendiga más, como lo hacen ver algunos herejes y manipuladores, una ofrenda siempre debe ser voluntaria, y no porque la persona se siente obligado o intimidado, así siempre Dios lo ha establecido (Génesis 4:2-4; 8:20; Éxodo 25:1-2; Números 18:12; Deuteronomio 16:10; Proverbios 3:9; Lucas 19:1-8), la ofrenda voluntaria no debe confundirse con el diezmo (la décima parte de las entradas o ganancias netas) dedicadas a Dios como una expresión de adoración, en el Antiguo Testamento, aunque no se anuncian castigos al pueblo de Israel por no darlos, hay promesas de bendiciones por darlos (Deuteronomio 28:1-13; Malaquías 3:10). Mientras que en el Nuevo Testamento se mantiene la práctica de diezmar como gratitud y responsabilidad cristiana (2 Corintios 9:7; Hebreos 7:1-10; Lucas 21:1-4), no porque Dios necesite nuestro dinero, sino para que la obra de Dios continúe y su Palabra pueda seguirse predicando. En ningún momento Pablo establece que se tenían que dar contribuciones como una ley o costumbre arraigada, menos por manipulación u otras motivaciones, por eso en nuestros días el verdadero creyente, quien ha comprendido la gracia de Dios, la salvación, el amor por su obra, cuando se le enseñan las verdades de la Biblia, él será responsable y demostrará su agradecimiento al dar de lo que ya Dios de antemano le ha permitido obtener.

2 Corintios 8:9 Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.

Fíjense que el pasaje comienza diciendo: Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, Pablo enseña un modelo, el mejor ejemplo, un patrón, donde da una lección de lo que es dar por gracia, haciéndole ver a los de Corinto que ellos estaban en una posición de ayudar a los creyentes más necesitados. Por amor se hizo pobre, la expresión se hizo pobre viene del griego “Ptojeúo” significa (ser mendigo, quedar indigente y en sentido figurado hacerse pobre). Es en este contexto que Pablo explica como Cristo se humilló, se despojó de sí mismo, teniendo todo poder, autoridad, soberanía, gloria, honor y majestad (Isaías 9:6; Juan 1:1; 8:58; 10:30; 17:5; Colosenses 1:15-18; 2:9; Hebreos 1:3) dejó su lugar propio con Dios, y en obediencia al Padre tomó forma humana, muriendo en la cruz de una forma terrible, para ocupar el lugar que merecíamos. Filipenses 2:5-8 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Siendo rico, donde se usa el verbo “Ploutéo” con el significado ser rico o enriquecerse, sigue la misma línea, se usa metafóricamente para expresar la eternidad y gloria de Cristo.

Para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos: Las riquezas que aquí enseña Pablo no tienen que ver con carros, yates, aviones, casas, mansiones, posiciones, joyas o dinero, habla de riquezas espirituales, dones, bendiciones, habla de ser ricos con la salvación, el perdón, el gozo, la paz, la gloria, el honor y la majestad. Se refiere a ser coherederos con Cristo.

Veamos los siguientes pasajes:

Romanos 8:17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

1 Corintios 1:4-5 Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús; porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos en él, en toda palabra y en toda ciencia

Efesios 1:3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo

1 Pedro 1:3-4 Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros

2 Corintios 8:10-11 Y en esto doy mi consejo; porque esto os conviene a vosotros, que comenzasteis antes, no sólo a hacerlo, sino también a quererlo, desde el año pasado. Ahora, pues, llevad también a cabo el hacerlo, para que como estuvisteis prontos a querer, así también lo estéis en cumplir conforme a lo que tengáis.

Pablo aconseja que completen lo que comenzaron hace un año, y que lo den en proporción a lo que tienen, no escribiéndolo como mandamiento, pero si enseñando que si nos hemos comprometido con algo, debemos cumplir dicha promesa. Cuando un cristiano ayuda al hermano más necesitado, recibirá de Dios bendiciones espirituales, materiales o recompensas eternas.  

Ya en los próximos versículo Pablo indica el propósito de la ofrenda (v10-15), los procedimientos de la ofrenda (8:16-9:5) y la promesa de la ofrenda (9:6-15)

Conclusión:

¿Cristo murió para que fuésemos ricos? R= En ninguna manera. La prosperidad del creyente en el ámbito espiritual y material, será en proporción a la intimidad y comunión que tengamos con el Señor, guardando nuestra vida del pecado y siendo obedientes a su Palabra, será el resultado de una buena mayordomía y administración de lo que Dios nos permite obtener y de lo que nos esforcemos por estudiar y trabajar. Muchas iglesias paralelas manipulan que el que no diezma y ofrenda va al infierno, pero la Biblia enseña que somos salvos por gracia, no porque usted siempre ofrende. Bíblicamente  deberíamos asumir esta responsabilidad y entender que lo que Dios hizo por nosotros, nunca lo podremos pagar ni que trabajásemos 2000 años, Él ha sido fiel, bueno y grande en misericordia, pero no permita amigo/hermano que le manipulen con los diezmos y ofrendas, esto no es un invento, esto aparece en la Biblia, pero los que ignoran el estudio de las escrituras, son fácilmente engañados por estos lobos herejes, que no son salvos, no les interesa su salvación, pero si quieren quitarle su dinero

Juan 8:32 “Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”

Ismael Quevedo