¿Existe la predestinación?

predestinado

Una de las doctrinas del calvinismo es la creencia en la predestinación, donde afirman que Dios desde la creación del mundo, eligió a las personas que por medio de su gracia gozarán de la salvación eterna, pero los demás serán condenados.

Veamos un concepto de predestinar: Disponer o decidir el destino de una persona o de una cosa de antemano a su comportamiento o conducta.

En esta “doctrina” el término predestinación se ha confundido con la Omnisciencia de Dios, porque choca directamente con muchas enseñanzas bíblicas. Si yo digo que Dios predestinó a alguien para salvación y a otros para perdición, estoy insinuando que Dios dispuso, o determinó la conducta de cada hombre para que tuviesen ese resultado final. Ahora veamos un ejemplo: Dios creó a todos los animales, pero predestinó que los perros ladraran y los gatos maullaran, estos animales no pueden emitir un sonido diferente que va en contra de su naturaleza, porque así los creó Dios. Pero el punto que Dios conoce y sabe de antemano quienes atenderán su llamado, quienes serán sensibles al mensaje del evangelio, quienes se salvarán porque perseverarán hasta el final y quienes se perderán porque nunca amarán al Señor, NO ES PREDESTINACIÓN, es la OMNISCIENCIA DE DIOS, y no es predestinación porque sencillamente el hombre tiene la capacidad de decidir si acepta o rechaza la salvación, tenemos ejemplos bíblicos muy claros, por ejemplo:

Génesis 4:7 Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él

Deuteronomio 11:26-28 He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición: la bendición, si oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, que yo os prescribo hoy, y la maldición, si no oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy, para ir en pos de dioses ajenos que no habéis conocido.

Deuteronomio 30:15 Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal

Juan 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

“El hecho de que Dios conozca de antemano las circunstancias y decisiones que tomará el hombre, antes que existan, la omnisciencia de Dios no elimina en absoluto la capacidad del hombre como agente moral responsable de su destino final”

Romanos 2:5-8 Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia.

Dios no tiene preferencia con algunos y con otros no, todos los hombres son alcanzados por la gracia preveniente, de modo que nadie tiene excusa, esta gracia NO ES LA QUE SALVA, pero SI ES esa luz que nos conduce a creer en el evangelio, por ejemplo: Usted puede entrar en una habitación oscura y sólo ver la pequeña luz del interruptor, esa luz no alumbra por completo el lugar, pero le señala donde está el interruptor que trae la luz. Cuando la persona escucha una exposición correcta del evangelio, y procede con fe a un arrepentimiento genuino, entonces por Gracia son salvos (esa bondad de Dios que no merecíamos, ese favor inmerecido que ha provisto la redención del hombre por medio de Jesucristo). Otro punto que anula la “predestinación” es que la Biblia nos alerta a no descuidarnos, nos enseña a estar constantemente velando y siendo santos en toda nuestra manera de vivir, ningún hombre alcanzará la plenitud de la estatura del varón perfecto en esta tierra, esta se alcanzará cuando partamos de este mundo o cuando el Señor venga por su iglesia (Filipenses 1:6), y el requisito indispensable es ser hallados en santidad (Hebreos 12:14), de modo que alegar que somos salvos siempre salvos a pesar de cómo vivamos, eso de salvos siempre salvos así el creyente se suicide, eso de salvos siempre salvos sin esforzarnos por vivir como Él demanda, no es lo que enseña la Biblia, si fuésemos predestinados, ¿Para qué el libre albedrío? ¿Para qué la potestad en el hombre de aceptar o rechazar la salvación?

Nunca leemos en la Biblia a Pedro, a Pablo, a Juan el bautista o al mismo Jesús decir ¡Quizás Dios los salve, o esperemos que seas un elegido! Porque ¿Cómo podemos ofrecer sinceramente a los hombres algo que no ha sido provisto para ellos? ¿Cómo podemos ofrecerles un don gratuito, si el don no ha sido adquirido para ellos? ¿Cómo podemos instarles a beber de la fuente de vida, si el agua no ha sido provista para ellos? ¿Cómo podemos decirles que sean salvos, si el Señor Jesucristo no ha provisto para su salvación? ¿Cómo podemos decirle a una persona, “Toma la medicina y serás sanado” si no hay medicina para tomar y no hay sanidad provista?

Hechos 2:47 alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.

La palabra salvos proviene del griego “sozo” en efecto el término significa salvar, pero el contexto “habían de ser salvos”, tampoco es una referencia a la predestinación, más bien se traduce como “los que iban siendo salvos”. Sin embargo no significaba que todos los que llegaban a la iglesia eran salvos, sólo aquellos que realmente nacieron de nuevo, y caminaron con Cristo hasta el final

Judas tampoco fue predestinado, a pesar que estaba escrito que Jesús sería entregado por 30 piezas de plata (Zacarías 11:12), Judas antes de ser un discípulo de Jesús no sabía que lo iba a entregar, sin embargo vemos que decidió el mal en su corazón  a pesar de caminar con el mismo Hijo de Dios. De la misma forma Dios conoce quién será fiel hasta el final, pero usted y yo que hoy seguimos con vida, no debemos relajarnos, sabemos que tenemos que esforzarnos por vivir una vida en santidad y en obediencia a la Palabra de Dios, conocemos cuál será nuestro resultado final si no descuidamos nuestra salvación, pero también estamos conscientes de a dónde iremos si nos apartamos de Dios y jugamos a ser cristianos

Mientras existan los siguiente pasajes, no podemos predicar que la salvación aplica para algunos seleccionados o predestinados, el sacrificio de la cruz fue absoluto y por toda la humanidad, el evangelio se debe anunciar al mundo entero, el hecho que la Biblia nos muestre que muchos “rechazarán a Cristo” no podemos decir que ellos nunca tuvieron la oportunidad de salvarse, sean muchas o pocas oportunidades cada hombre decide si sigue a Cristo o le da la espalda:

Isaías 53:6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de TODOS NOSOTROS

1 Timoteo 2:4 el cual quiere que TODOS los hombres SEAN SALVOS y vengan al conocimiento de la verdad

Romanos 5:6 Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por LOS IMPÍOS.

Juan 3:18 El QUE EN ÉL CREE, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios

Conclusión:

Escogidos no son las personas buenas, con educación o los más talentosos, escogidos son todos los que obedecen la voz de Dios, los que reconocen a Jesucristo como salvador, los que llegarán al cielo porque abandonaron el mundo, las pasiones, los deseos pecaminosos y entregaron completamente su corazón, alma, mente y fuerzas a Dios. Pero estas personas no nacieron programadas para ser cristianos, no fue que inexplicablemente comenzamos a amar a Dios, cada uno entendió el propósito por el cual estaba en este mundo y a pesar de las muchas veces que se nos predicó el evangelio, de los rechazos y las burlas, llegó un día donde nacimos de nuevo y donde voluntariamente decidimos morir para el mundo y vivir para Cristo. Por su palabra sé a dónde voy, sé que debo ser constante, pero es necesario predicar el evangelio para otros también se salven, la oportunidad que muchos despreciaron, otros la aprovecharon antes de fuera demasiado tarde

Ismael Quevedo