¿Cómo reaccionas cuando eres confrontado por Dios?

excusa

Es importante examinarnos como creyentes al momento de ser confrontados por la Palabra de Dios, porque nuestra reacción puede o no agradar al Señor, es inevitable no sentirse culpable o responsable cuando escuchamos un sermón en la iglesia, y nos damos cuenta que es Dios quien nos habla, que nos exhorta cuando somos inconstantes, que nos alerta cuando hay pecados ocultos, entre otros. Pero el punto está ¿Cómo reaccionas tú cuando Dios habla tan claro a tu vida? Quiero tratar dos ejemplos bíblicos que sucedieron con dos reyes cuando fueron confrontados por Dios, y su reacción marcó definitivamente el resto de sus días

En el primer libro de Samuel encontramos la historia de Saúl, quien fue el primer rey de Israel durante el periodo monárquico, la razón por la que fue pedido era porque los israelitas angustiados por la opresión de los filisteos, rechazaron el gobierno Teocrático (Gobernado por Dios) que era ejercido mediante los jueces, ellos pensaron que con un rey que encabezara el gobierno del pueblo, serían libertados del ataque constante de los filisteos. Pero sucede algo en el capítulo 15, leamos lo que Dios le dice a Saúl a través del profeta Samuel:

1 Samuel 15:1-3 Después Samuel dijo a Saúl: Jehová me envió a que te ungiese por rey sobre su pueblo Israel; ahora, pues, está atento a las palabras de Jehová. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo castigaré lo que hizo Amalec a Israel al oponérsele en el camino cuando subía de Egipto. Ve, pues, y hiere a Amalec, y destruye todo lo que tiene, y no te apiades de él; mata a hombres, mujeres, niños, y aun los de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos.

Lamentablemente Saúl no acató las órdenes de Jehová, su generosidad con Agag Rey de Amalec, significó la desobediencia, no a Samuel, sino al mismo Dios (1 Samuel 15:7-9) Samuel confronta a Saúl por no seguir las instrucciones de Jehová, pero Saúl quería justificarse al decirle que él no desobedeció a Jehová, solamente que perdonó al Rey Agag y trajo lo mejor de las ovejas y de las vacas para ofrecerlos en sacrificio (1 Samuel 15:13-23) a pesar de todo esto, Saúl no manifestó un genuino arrepentimiento, su preocupación quizás era la consecuencia que esto podría generar, pero en vez de admitir que él como rey fue el que pecó,  intentó excusarse indicando que el pueblo fue quien lo indujo a tomar esa decisión (1 Samuel 15:24) Saúl no tenía ningún pretexto válido, porque la orden Dios se la dio a él, no al pueblo (1 Samuel 15:2-3) pero veamos las consecuencias que esto trajo:

1 Samuel 15:26-29 Y Samuel respondió a Saúl: No volveré contigo; porque desechaste la palabra de Jehová, y Jehová te ha desechado para que no seas rey sobre Israel. Y volviéndose Samuel para irse, él se asió de la punta de su manto, y éste se rasgó. Entonces Samuel le dijo: Jehová ha rasgado hoy de ti el reino de Israel, y lo ha dado a un prójimo tuyo mejor que tú. Además, el que es la Gloria de Israel no mentirá, ni se arrepentirá, porque no es hombre para que se arrepienta.

El segundo ejemplo lo conseguimos en el segundo libro de Samuel capítulo 11. David fue el segundo rey de Israel y quien sucedió a Saúl tras su muerte, reinó durante 40 años, y podemos ver que era un hombre temeroso de Dios porque teniendo ocasiones de exterminar a Saúl, le perdonó la vida dos veces, en su reinado conquistó la fortaleza de Jerusalén, que aún se hallaba en manos de los Jebuseos, y obtuvo muchos triunfos porque seguía las instrucciones de Jehová. Sin embargo sucede una situación con David, donde tenemos que estudiar cómo fue su reacción:

No era común que David se quedara en casa, cuando estaban en momentos de guerra (2 Samuel 5:2; 8:1-14; 10:17) pero en su tiempo de ocio y descuido espiritual vino la tentación (2 Samuel 11:2) estaba la opción de escapar del pecado, porque le dijeron que aquella mujer llamada Betsabé era mujer de Urías heteo. No obstante David se acuesta con aquella mujer cometiendo adulterio, y al enterarse que ella quedó embarazada, buscó un plan para librarse de las consecuencias:

  • David le dice a Urías que fuera a casa y lavara sus pies (2 Samuel 11:8) lavar sus pies, una acción que se hacía antes de dormir en su cama, para un soldado que acaba de llegar de una guerra, significaba “goza sexualmente de tu mujer” sin embargo Urías era tan fiel a David, que se quedó a las puertas de la casa del rey
  • El siguiente plan fue embriagar a Urías para que se acostase con su mujer, así el pensaría que ese hijo sería de él (2 Samuel 11:13) sin embargo Urías no fue a su casa
  • Como no funcionó el plan 1 y 2, David planificó el asesinato de su valiente Uría, quien le entregó a Joab una carta, con las instrucciones para su muerte (2 Samuel 11:14-17)
  • Planificó una escena para la mala noticia, donde el mensajero le diría indirectamente que sus órdenes se habían cumplido, luego hipócritamente le indica a Joab que continúe con el ataque contra Rabá (2 Samuel 11:18-25)
  • Luego del tiempo de luto, David trae consigo a Betsabé para que fuese su mujer (2 Samuel 11:27)

Pero todos estos pecados de David fueron desagradables ante los ojos de Jehová, quien no tardó en confrontarlo, envió al profeta Natán quién por medio de una parábola explica el pecado que él cometió:

2 Samuel 12: 1-6 Jehová envió a Natán a David; y viniendo a él, le dijo: Había dos hombres en una ciudad, el uno rico, y el otro pobre. El rico tenía numerosas ovejas y vacas; pero el pobre no tenía más que una sola corderita, que él había comprado y criado, y que había crecido con él y con sus hijos juntamente, comiendo de su bocado y bebiendo de su vaso, y durmiendo en su seno; y la tenía como a una hija. Y vino uno de camino al hombre rico; y éste no quiso tomar de sus ovejas y de sus vacas, para guisar para el caminante que había venido a él, sino que tomó la oveja de aquel hombre pobre, y la preparó para aquel que había venido a él. Entonces se encendió el furor de David en gran manera contra aquel hombre, y dijo a Natán: Vive Jehová, que el que tal hizo es digno de muerte. Y debe pagar la cordera con cuatro tantos, porque hizo tal cosa, y no tuvo misericordia.

La reacción de David era de justicia, era castigar a aquel que hubiese hecho tal cosa, sin embargo David aún no discernía que se trataba de él, pero Natán le confronta diciendo: Tú eres aquel hombre, y le recuerda que Dios lo ungió como rey, que lo salvó de Saúl, le dijo ¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos? pero leamos la reacción de David:

2 Samuel 12:13 Entonces dijo David a Natán: Pequé contra Jehová. Y Natán dijo a David: También Jehová ha remitido tu pecado; no morirás.

Nótese que David no buscó una excusa, no trató de justificarse, el inmediatamente asume su pecado y todas las consecuencias que traerá consigo, el verdadero arrepentimiento de David fue lo que llevó a Jehová a no acabar con su vida en ese mismo instante. Sin embargo las consecuencias no se hicieron esperar, el bebé que nació producto del adulterio murió (2 Samuel 12:15,18) el daño que David había hecho a otra familia, lo recibiría la suya como castigo, la violación de Tamar “hija de David” por parte de Amnón “hijo de David” (2 Samuel 13:1-14) el asesinato de Amnón por su hermano Absalón (2 Samuel 13:28-29) y la rebeldía de Absalón contra David su padre (2 Samuel 15:1-12)

En ambos casos leímos resultados lamentables, porque definitivamente cada vez que pecamos acarreamos consecuencias, un rey desechó la Palabra de Dios y el otro la tuvo en poco, pero sin duda alguna la “reacción” de ellos marcó la diferencia. Uno pensó que sus obras eran válidas delante de Dios, teniendo una responsabilidad tan grande como lo era ser rey, quiso culpar al pueblo, ¿Cuántos hoy no buscan echarles la culpa a otros por sus pecados? Culpamos a la TV, a las mujeres que salen semi desnudas a la calle, culpamos al internet, al periódico, al trabajo, a los amigos, pero no tenemos la suficiente valentía para asumir delante de Dios nuestras debilidades y nuestro descuido espiritual, nos molestamos o incomodamos porque la Palabra de Dios sea tan directa, pero no tomamos decisiones definitivas que nos lleven a agradar a Dios. Saúl no tuvo un genuino arrepentimiento y se perdió el cielo, este es el desenlace final  de los que pecan pero quieren que Dios los comprenda, de los que pecan pero buscan un pretexto para seguir en sus malos caminos, es el destino final de los que dicen, yo sé lo que dice la Biblia, pero a mí me gusta el pecado, yo sé que la Palabra de Dios es real, pero yo pertenezco al mundo.

Los pecados de David son comunes en nuestra generación, fue un plan tan malvado que parecía la vida de un impío, de alguien que tiene en poco la palabra de Dios, definitivamente un gran descuido espiritual lo llevó a cometer actos que desagradaron al Señor, con todo y lo que la Biblia nos registra de David, sus cosas buenas como cosas malas, la Biblia lo resalta como el hombre “conforme al corazón de Dios” (Hechos 13:22) fue conforme al corazón de Dios porque fue sensible a la represión por parte de Jehová, buscaba que Dios siempre lo examinara (139:23-24 Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno) sabía que no se podía esconder de Jehová (Salmos 139:8-12) decía que sólo descansaba en Dios quien es su refugio y salvación (Salmos 62:5-7) su anhelo era permanecer en la presencia de Jehová (Salmos 27:4; 15:1; 23;6) clamaba y oraba al Señor (Salmos 5:1-3) se preocupaba por agradar a Dios (Salmos 86:11) y así como todos estos ejemplos, la Biblia nos dejó registrados 73 salmos que escribió David inspirado por el Espíritu Santo, es evidente que a pesar de sus caídas, David amaba a Jehová

Conclusión:

El profeta Samuel le dice algo extremadamente importante a Saúl (1 Samuel 15:22 Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros) obedecer y prestar atención a la Palabra de Dios, ambos elementos son características que un creyente que realmente ama a Dios, si obedecemos la Palabra de Dios, estamos haciendo su voluntad y por eso Él nos conoce, pero si algún momento pecaremos, tenemos que reaccionar como lo hizo David, reconociendo que no fue que Betsabé se le apareció repentinamente en su cama, sino que él planificó adulterar, reconociendo que Urías no murió por ser muy valiente, sino porque David planeó matarle. Debemos ser sensibles a la reprensión de nuestro Dios, porque no podemos acostumbrarnos al pecado, aún los grandes hombres de Dios como Moisés, Elías o Pablo, tuvieron sus debilidades y pecaron, pero no vivían justificándose ni excusándose por el tiempo en que vivieron, o por quienes los rodeaban.

Ojalá y las iglesias del siglo XXI dejen de inventar tantas excusas y en vez de debatir su pecado, reconozcan el mal que hicieron, que con temor, sumisión y reverencia se acerquen a aquel que es Justo para perdonar nuestros pecados y nos esforcemos por ser hombres conforme al corazón de Dios

1 Juan 2:1 Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.

Ismael Quevedo